TOKIO.- El Papa Francisco inició su segundo día de visita oficial en el hipocentro de la explosión de la bomba atómica en el parque de la paz en la ciudad de Nagasaki.

El Pontífice recordó que uno de los anhelos más profundos del corazón humano es el deseo de paz y estabilidad y la posesión de armas nucleares y de otras armas de destrucción masiva no son la respuesta más acertada a este deseo que parecen continuamente ponerlo a prueba.

“Con el convencimiento de que un mundo sin armas nucleares es posible y necesario, pido a los líderes políticos que no se olviden de que las mismas no nos defienden de las amenazas a la seguridad nacional e internacional de nuestro tiempo. Es necesario considerar el impacto catastrófico de un uso desde el punto de vista humanitario y ambiental, renunciando al fortalecimiento de un clima de miedo, desconfianza y hostilidad, impulsado por doctrinas nucleares”, expresó en el lugar donde un 9 de Agosto de 1945 hizo explosión la bomba atómica.

El parque fue construido en 1955 para hacer memoria del trágico evento y recordar los horrores de la guerra, pero al mismo tiempo intenta difundir una esperanza de paz.

“Este lugar nos hace más conscientes del dolor y del horror que los seres humanos somos capaces de infringirnos“, dijo el Papa.

Durante su mensaje, el Pontífice dijo que “es crucial crear herramientas que aseguren la confianza y el desarrollo mutuo, y contar con líderes que estén a la altura de las circunstancias. Tarea que nos involucra y reclama a todos”.

“Nadie puede ser indiferente ante el dolor sufriente de millones de hombres y mujeres que hoy siguen golpeando a nuestras conciencias; nadie puede ser sordo ante el grito del hermano que desde su herida llama; nadie puede ser ciego ante las ruinas de una cultura incapaz de dialogar”, agregó.

Ante un mundo que “vive la perversa dicotomía de querer defender y garantizar la estabilidad y la paz en base a una falsa seguridad sustentada por una mentalidad de miedo y desconfianza”, el Papa dijo que con esta manera de vivir se termina por envenenar las relaciones entre pueblos e impedir todo posible diálogo.

“Sólo es posible desde una ética global de solidaridad y cooperación al servicio de un futuro plasmado por la interdependencia y la corresponsabilidad entre toda la familia humana de hoy y de mañana”, expresó.

“La aspiración de la humanidad es vivir en un mundo en paz, libre de armas nucleares, y convertir este ideal en realidad requiere la participación de todos. Nuestra respuesta a la amenaza de las armas nucleares debe ser colectiva y concertada, dijo el Pontífice.

“En este lugar de memoria, que nos sobrecoge y no puede dejarnos indiferentes, es aún más significativo confiar en Dios, para que nos enseñe a ser instrumentos efectivos de paz y a trabajar también para no cometer los mismos errores del pasado”, concluyó.

EL DATO

La segunda actividad del Papa Francisco será un Tributo a los santos mártires de Nagasaki en Nishizaka Hill.

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