El número estimado de sociedades creadas por extranjeros bajó a 4.731 entre enero y junio de 2026, después de que Japón elevara de forma considerable las condiciones para obtener el estatus de residencia 「経営・管理」 (Keiei・Kanri / Business Manager).
📍Tokio, 29 de septiembre
Las nuevas empresas constituidas en Japón por personas consideradas extranjeras en el análisis de Teikoku Databankregistraron una fuerte caída durante el primer semestre de 2026.
Entre enero y junio se contabilizaron aproximadamente 4.731 nuevas sociedades, frente a 9.851 en el mismo periodo de 2025. Esto representa una disminución interanual del 52% y el nivel más bajo para un primer semestre desde 2022, cuando fueron estimadas 5.449.
El cambio coincide con el endurecimiento del estatus de residencia 「経営・管理」 (Keiei・Kanri / Business Manager)., utilizado por extranjeros que administran o dirigen negocios en Japón. Las nuevas condiciones entraron en vigor el 16 de octubre de 2025.
Sin embargo, hay que hacer una precisión importante: Teikoku Databank no está contando directamente la nacionalidad de todos los fundadores. Su estimación parte de datos de nuevas sociedades y analiza, entre otros elementos, la escritura y pronunciación de los nombres de los representantes. Por ello, la propia metodología admite que puede incluir algunos casos de personas naturalizadas o japoneses difíciles de clasificar.
¿Qué cambió para obtener el estatus Keiei・Kanri ?
Uno de los cambios más importantes fue el requisito económico.
Para una sociedad, el capital o las aportaciones exigidas pasaron de 5 millones de yenes a 30 millones de yenes. En el caso de un empresario individual, esos 30 millones no significan literalmente “capital social”, sino el valor total destinado al negocio, como instalaciones, equipamiento, alquiler del establecimiento y determinados gastos empresariales.
Además, la empresa debe contar con al menos un trabajador a tiempo completo que cumpla las categorías migratorias admitidas por la normativa.
También se incorporó un requisito de japonés equivalente aproximadamente al nivel B2 del marco japonés de referencia. Para extranjeros, una de las formas de demostrarlo es contar con JLPT N2 o superior, aunque también se admiten otras vías, como determinadas puntuaciones del BJT o antecedentes educativos y de residencia establecidos por la Agencia de Inmigración.
Aquí existe un detalle especialmente importante: no es obligatorio que sea el propio empresario quien tenga el N2. La capacidad lingüística puede acreditarse a través del empresario o de un empleado a tiempo completo que cumpla las condiciones establecidas.
También se exige experiencia o formación
La reforma introdujo otra condición relevante para quien solicita el estatus.
El interesado debe acreditar un máster, doctorado o título profesional equivalente relacionado con administración, gestión o con el área del negocio que pretende desarrollar, o al menos tres años de experiencia en gestión o administración empresarial.
El plan empresarial también está sometido a un control mayor.
Para una nueva solicitud, debe ser revisado por un profesional reconocido en Japón, como un 中小企業診断士 (consultor certificado de pequeñas y medianas empresas), un 公認会計士 (contador público certificado) o un 税理士 (asesor fiscal certificado). El objetivo es comprobar que el proyecto sea concreto, razonable y viable.
La caída comenzó tras la reforma
Los datos atribuidos a Teikoku Databank muestran un cambio marcado de tendencia.
Durante 2025, las nuevas sociedades consideradas de origen extranjero habían alcanzado alrededor de 20.000, después de varios años de crecimiento. Poco antes de la entrada en vigor de los nuevos requisitos también se produjo un aumento de constituciones.
Tras la reforma, entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, el ritmo habría bajado hasta aproximadamente 800 sociedades mensuales, frente a un promedio cercano a 1.400 mensuales antes del cambio normativo.
La coincidencia temporal es clara, aunque esto no permite afirmar que toda la caída sea consecuencia exclusiva de la reforma. El propio análisis señala que el endurecimiento podría estar influyendo considerablemente en el descenso.
Marco legal vigente y posibles consecuencias
El cambio afecta a los criterios utilizados bajo la Ley de Control de Inmigración y Reconocimiento de Refugiados y sus reglamentos para conceder el estatus de residencia 「経営・管理」.
No se trata simplemente de una multa por no alcanzar los nuevos requisitos. Su principal efecto es migratorio: quien presenta una nueva solicitud debe demostrar que cumple las condiciones exigidas para que el estatus pueda ser concedido.
Para quienes ya tenían 「経営・管理」 antes del 16 de octubre de 2025, existe un régimen transitorio importante.
Hasta el 16 de octubre de 2028, no cumplir por sí solo todos los nuevos requisitos no supone automáticamente que una renovación vaya a ser rechazada. Inmigración puede considerar la situación económica del negocio y otros factores.
Incluso después de ese periodo, la Agencia aclara que disponer de menos de 30 millones de yenes no significa necesariamente una negativa automática. Si el negocio funciona correctamente, se cumplen las obligaciones fiscales y existe una perspectiva razonable de alcanzar los nuevos requisitos, la renovación puede examinarse de manera integral.
Sin embargo, el cumplimiento empresarial adquiere cada vez más importancia. Problemas con impuestos, seguridad social, seguro de empleo, seguro de accidentes laborales, legislación laboral, salario mínimo o licencias necesarias para la actividad pueden convertirse en factores negativos durante una renovación.
¿Qué significa para los extranjeros que quieren abrir un negocio en Japón?
Crear una empresa japonesa y obtener un permiso de residencia para administrarla son cuestiones relacionadas, pero no son exactamente el mismo trámite.
Una persona puede constituir jurídicamente una sociedad y, aun así, tener que demostrar por separado que reúne los requisitos migratorios necesarios para residir en Japón bajo 「経営・管理」.
Para quienes estén preparando una solicitud, resulta especialmente importante revisar antes de invertir:
capital disponible, estructura de contratación, estatus migratorio del empleado, acreditación de japonés, experiencia o formación del solicitante, establecimiento físico del negocio, licencias necesarias y viabilidad del plan empresarial.
También conviene mantener al día impuestos, seguros sociales y obligaciones laborales, ya que Inmigración señala expresamente que estos aspectos pueden influir en una renovación.
Para casos individuales, especialmente renovaciones bajo las reglas transitorias, conviene confirmar los requisitos directamente con la Agencia de Servicios de Inmigración de Japón o con un profesional habilitado, porque la decisión depende de las circunstancias concretas de cada solicitud.
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