El envejecimiento y la caída de la población activa presionan al mercado laboral japonés. Mientras las empresas incorporan cada vez más trabajadores extranjeros, algunos sectores ya chocan con los límites del sistema de Habilidades Específicas, en un momento en que Japón también compite con otros países por atraer personal.

 


📍Tokio | 18 de septiembre


Japón podría enfrentarse a una falta de más de 11 millones de trabajadores en 2040 si continúan las actuales tendencias demográficas y laborales. La cifra procede de una proyección publicada en 2023 por Recruit Works Institute y se refiere a la brecha entre la oferta y la demanda total de trabajadores en el país, no exclusivamente a extranjeros. La OCDE ha citado posteriormente este estudio al analizar los retos demográficos de Japón.

Es una distinción importante. Decir que Japón necesitará “11 millones de inmigrantes” sería incorrecto. La magnitud de la futura escasez dependerá también de factores como la productividad, la automatización, la participación laboral de mujeres y personas mayores, el crecimiento económico y la evolución de la población activa.

Sin embargo, el papel de los trabajadores extranjeros ya es cada vez mayor. Según los últimos datos disponibles del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar (MHLW), Japón tenía 2.571.037 trabajadores extranjeros a finales de octubre de 2025, un aumento interanual del 11,7 % y el nivel más alto desde que comenzó este registro. También alcanzaron un récord los empleadores que contratan personal extranjero: 371.215 establecimientos.


¿Cuántos trabajadores extranjeros podría necesitar Japón?


Una estimación específica sobre mano de obra extranjera ofrece una fotografía distinta.

La actualización publicada en 2024 por el Instituto JICA Ogata calculó que, bajo un escenario intermedio de crecimiento económico y automatización, Japón necesitaría alrededor de 4,19 millones de trabajadores extranjeros en 2030 y 6,88 millones en 2040.

Sin embargo, teniendo en cuenta la evolución demográfica y económica de los países desde donde llegan trabajadores a Japón, el estudio estima un potencial de aproximadamente 5,91 millones en 2040. Esto dejaría una brecha cercana a 970.000 trabajadores extranjeros. JICA advierte además que los resultados dependen de los supuestos utilizados sobre crecimiento económico, productividad, automatización y permanencia en Japón.

En otras palabras, el reto japonés no consiste únicamente en permitir la llegada de más personas. También pasa por conseguir que Japón siga siendo un lugar atractivo para trabajar, vivir y permanecer durante varios años.


El sistema de Habilidades Específicas ya muestra tensiones


Uno de los principales mecanismos utilizados para cubrir empleos con escasez de personal es 特定技能 — Tokutei Ginō, conocido en español como estatus de residencia de Habilidades Específicas o Specified Skilled Worker.

El sistema permite actualmente trabajar en 19 sectores, entre ellos cuidados, construcción, limpieza de edificios, manufactura, agricultura, hotelería y restauración.

En 特定技能1号 — Tokutei Ginō 1-gō, el trabajador puede permanecer un máximo acumulado de cinco años. Como regla general, no puede traer familiares mediante este estatus y debe recibir una remuneración equivalente o superior a la de un japonés que realice un trabajo comparable. La empresa también tiene obligaciones de apoyo al trabajador.

La situación de la restauración muestra hasta qué punto puede tensionarse el sistema.

Ante la previsión de superar el número previsto de trabajadores de Habilidades Específicas 1 en el sector, la Agencia de Servicios de Inmigración decidió suspender temporalmente, desde el 13 de abril de 2026, la expedición de nuevos Certificados de Elegibilidad para determinadas solicitudes de restauración.

Esto no significa que todos los extranjeros que actualmente trabajan en restaurantes hayan perdido su estatus ni que las renovaciones estén prohibidas. Las solicitudes ya presentadas, los cambios desde determinados estatus y los trabajadores que cambian de empresa dentro del mismo sector están sujetos a reglas y excepciones específicas. La propia Inmigración seguía publicando en septiembre de 2026 el estado de tramitación de estas solicitudes.

Para trabajadores y empleadores, por tanto, es importante verificar la situación concreta antes de cambiar de empleo, solicitar Tokutei Ginō o contratar a una persona desde el extranjero.


Japón también compite con otros países


El problema no es únicamente cuántas personas Japón está dispuesto a recibir.

El estudio actualizado de JICA advierte que la oferta potencial de trabajadores extranjeros puede crecer más lentamente que la demanda japonesa. Entre los factores relevantes están el desarrollo económico de los países de origen y la competencia internacional por trabajadores jóvenes.

Salarios, posibilidades de desarrollo profesional, idioma, vivienda, integración familiar y perspectivas de residencia a largo plazo pueden influir en la elección de Japón frente a otros destinos.

Por eso, el debate sobre la escasez laboral está pasando gradualmente de una cuestión de simple contratación a otra mucho más amplia: qué condiciones ofrece Japón para que una persona quiera construir aquí una parte importante de su vida.


Otro cambio que afectará directamente a residentes extranjeros


A partir del 1 de octubre de 2026 entrará en vigor una fuerte revisión de las tasas migratorias.

En las solicitudes presenciales, cambiar o renovar un estatus de residencia podrá costar entre ¥10.000 y ¥75.000, según el período concedido, mientras que una solicitud de residencia permanente pasará de ¥10.000 a ¥200.000.

En las solicitudes realizadas por internet, las tarifas serán diferentes: por ejemplo, las renovaciones o cambios oscilarán entre ¥10.000 y ¥65.000, además de la comisión de pago correspondiente. La Agencia de Inmigración señala que las nuevas tarifas se aplicarán a solicitudes recibidas desde el 1 de octubre de 2026; una solicitud presentada hasta el 30 de septiembre mantiene la tarifa anterior aunque la decisión llegue posteriormente.

Para familias extranjeras con varias renovaciones de residencia, estos nuevos montos pueden convertirse en un gasto importante que conviene incorporar con anticipación al presupuesto familiar.


Marco legal vigente y posibles consecuencias


La entrada y permanencia de trabajadores extranjeros se rige principalmente por la Ley de Control de Inmigración y Reconocimiento de Refugiados — 出入国管理及び難民認定法.

En el caso de Tokutei Ginō, el extranjero solo puede trabajar dentro de las actividades permitidas por su estatus. Alcanzar el límite de recepción de un determinado sector no constituye por sí mismo una infracción del trabajador: su principal efecto es sobre nuevas solicitudes, cambios de estatus o emisión de documentos migratorios, según el caso.

Distinto es trabajar sin la autorización correspondiente o realizar actividades remuneradas fuera de las permitidas. Esas situaciones pueden tener consecuencias penales y migratorias. La legislación vigente también castiga a quienes hagan trabajar ilegalmente a extranjeros o faciliten ese empleo; la pena prevista actualmente puede alcanzar tres años de prisión y/o una multa de hasta ¥3 millones, dependiendo de los hechos.

Por otra parte, ser extranjero no elimina las protecciones laborales. Mientras una persona trabaja en Japón, se le aplican en principio normas como la Ley de Normas Laborales, la legislación de salario mínimo, seguridad laboral y compensación por accidentes. El artículo 3 de la Ley de Normas Laborales prohíbe discriminar las condiciones de trabajo por razón de nacionalidad.


¿Qué significa para la comunidad extranjera?


Para quienes ya viven en Japón, la creciente demanda de trabajadores puede traducirse en más oportunidades laborales en determinados sectores. Pero una empresa que necesita empleados no puede contratar automáticamente a cualquier extranjero: el trabajo debe ser compatible con su 在留資格 — zairyū shikaku, o estatus de residencia.

Antes de aceptar un nuevo empleo conviene comprobar qué actividades autoriza la tarjeta de residencia y, cuando corresponda, confirmar con Inmigración si es necesario tramitar un cambio de estatus.

En Tokutei Ginō, especialmente en restauración, es aconsejable no dejar un empleo ni comprometerse con otro pensando que un cambio migratorio será automático. Las restricciones introducidas en abril de 2026 hacen especialmente importante comprobar primero qué procedimiento corresponde.

Y quienes tengan previsto renovar su residencia, cambiar de estatus o solicitar residencia permanente a partir del 1 de octubre de 2026 deberían revisar las nuevas tarifas antes de iniciar el trámite.


Contexto clave


La fotografía completa es más compleja que el mensaje “Japón necesita 11 millones de inmigrantes”.

Más de 11 millones corresponde a una estimación de la futura escasez total de trabajadores. En cambio, el estudio actualizado de JICA calcula, bajo uno de sus escenarios, una necesidad de aproximadamente 6,88 millones de trabajadores extranjeros en 2040, frente a un potencial de oferta estimado en 5,91 millones.

Las proyecciones no son destinos inevitables. Cambiarán si cambia la productividad, la automatización, el crecimiento, la participación de trabajadores japoneses o las políticas de contratación e inmigración.

Pero todas apuntan hacia una misma presión estructural: Japón tendrá que administrar una fuerza laboral cada vez más reducida mientras aumenta la importancia económica y social de quienes llegan desde otros países.



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