La Policía de Maizuru investiga a la mujer por una figura penal que convierte determinadas situaciones posteriores a un hurto en un delito de robo


📍Tokio | 3 de septiembre


Una mujer de 55 años fue detenida ayer miércoles en Maizuru, prefectura de Kioto, después de que presuntamente arrojara al rostro de un empleado de una tienda de conveniencia una sopa de pasta preparada con agua hirviendo. El trabajador la había abordado tras observar un supuesto hurto.

El incidente ocurrió alrededor de las 5:25 de la mañana. Según la investigación de la Policía de la Prefectura de Kioto, la mujer habría sustraído tres productos, entre ellos condimentos, por un valor total aproximado de 614 yenes.

La sospechosa, cuya nacionalidad no fue revelada, sí pagó una sopa de pasta. Después de pasar por la caja, agregó agua caliente al recipiente dentro del establecimiento y salió de la tienda.

Un empleado de 49 años, que presuntamente había observado cómo se llevaban los otros productos sin pagar, salió detrás de ella y le llamó la atención.

Fue entonces cuando, según la Policía, la mujer le arrojó la sopa caliente al rostro.

Pese al riesgo que implicaba el líquido, el trabajador no sufrió heridas, de acuerdo con la información difundida hasta ahora. Tras una llamada al 110, agentes acudieron al establecimiento y detuvieron a la mujer en el lugar.

La Policía señala que la sospechosa ha reconocido los hechos. ABC News informó que habría explicado que arrojó la sopa para evitar ser detenida. Las autoridades continúan investigando las circunstancias y la posible existencia de otros hechos relacionados.


Por qué no se investiga únicamente como un hurto


Aquí aparece un concepto jurídico japonés importante: jigo gōtō (事後強盗).

El artículo 238 del Código Penal japonés establece que cuando una persona que ha cometido un hurto utiliza posteriormente violencia o amenazas para impedir que le quiten lo sustraído, evitar su detención o eliminar rastros del delito, puede ser tratada legalmente como autora de un robo.

Es decir, no importa solamente cuánto costaban los productos.

Un hurto de escaso valor puede convertirse en una acusación considerablemente más grave si, inmediatamente después, la persona emplea violencia en las circunstancias previstas por la ley.

En Japón, lo que habitualmente se llama  manbiki (万引き) —llevarse mercancía de una tienda sin pagar— jurídicamente constituye  settō (窃盗), es decir, hurto o robo sin violencia.

El artículo 235 del Código Penal establece para el hurto una pena de hasta 10 años de kōkin-kei (拘禁刑) o una multa de hasta 500.000 yenes.

En cambio, el robo previsto en el artículo 236 tiene como pena legal cinco años o más de kōkin-kei (拘禁刑). La figura de jigo gōtō (事後強盗)  del artículo 238 se castiga como robo.


¿Qué significa kōkin-kei (拘禁刑)?


Desde el 1 de junio de 2025, Japón sustituyó las antiguas categorías de  chōeki (懲役) y kinko (禁錮) por una nueva pena denominada kōkin-kei (拘禁刑 ).

El Ministerio de Justicia explica que este sistema permite combinar trabajo, orientación y programas de rehabilitación de acuerdo con las características de cada persona condenada.


¿Qué habría ocurrido si el empleado resultaba herido?


El Código Penal contempla una figura todavía más grave cuando durante un robo una persona resulta lesionada.

El artículo 240 establece que, si un robo causa lesiones, la pena puede ser cadena perpetua o seis años o más de kōkin-kei (拘禁刑).

Sin embargo, ese no es el delito comunicado actualmente en este caso: la información policial disponible señala que el empleado no sufrió heridas y que la mujer fue detenida bajo sospecha de jigo gōtō (事後強盗) .

Además, una detención no equivale a una condena. Corresponderá a la Fiscalía decidir posteriormente si presenta cargos y bajo qué figura penal, y únicamente un tribunal puede determinar responsabilidad y pena.


Una aclaración útil para residentes extranjeros


En Japón,  manbiki (万引き) puede sonar en el lenguaje cotidiano como una categoría diferente o menos grave, pero legalmente no es una simple infracción comercial: sustraer mercancía de una tienda constituye Settō (窃盗), independientemente de que el valor sea reducido.

Y si después del hurto se utiliza violencia para conservar lo sustraído o evitar una detención, la valoración jurídica puede cambiar considerablemente, como muestra esta investigación.

Para trabajadores de tiendas o personas que presencien una situación potencialmente violenta, la prioridad debe ser la seguridad. Ante un delito o peligro inmediato se puede llamar al 110; si existe una emergencia médica, el número es 119

 

Nota: En la nota utilizamos los términos “sospechosa”, “presuntamente” y “bajo investigación” porque, aunque la Policía informó que la mujer reconoce los hechos, todavía no existe una condena judicial.


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