Dormir menos de seis horas podría dejar al organismo más vulnerable frente al resfriado. Un estudio experimental encontró una asociación de alrededor de cuatro veces más probabilidad de desarrollar un resfriado entre quienes dormían menos de seis horas; en Japón, el Ministerio de Salud recomienda a los adultos procurar al menos seis horas como referencia


📍Tokio | 28 de septiembre


Dormir poco no significa simplemente levantarse cansado. La falta habitual de sueño puede alterar distintos procesos del organismo, entre ellos el funcionamiento del sistema inmunitario, el control de la presión arterial y el llamado reloj biológico que regula muchas funciones a lo largo de las 24 horas.

Uno de los datos más llamativos procede de un estudio publicado en 2015, en el que 164 adultos sanos, de entre 18 y 55 años, fueron observados durante una semana mediante dispositivos que registraban objetivamente cuánto dormían. Después fueron expuestos experimentalmente a un rinovirus, uno de los virus responsables del resfriado común.

Los investigadores encontraron que quienes dormían entre 5 y 6 horas por noche presentaron una odds ratio de 4,24 para desarrollar un resfriado clínico frente a quienes dormían más de 7 horas. Entre quienes dormían menos de 5 horas, la cifra fue de 4,50.

Es importante interpretar correctamente el resultado: no significa que dormir menos de seis horas provoque automáticamente un resfriado ni que todas las personas tengan exactamente cuatro veces más riesgo. Se trata de una asociación observada dentro de un estudio experimental relativamente pequeño.


El cuerpo también funciona con un reloj


En japonés se utiliza el término 体内時計 — tainai dokei, literalmente “reloj interno”. Se refiere al sistema biológico que organiza funciones como el sueño, la temperatura corporal, la producción hormonal, la presión arterial y parte de la actividad inmunitaria siguiendo aproximadamente un ciclo de 24 horas.

Ese ritmo explica, por ejemplo, que la presión arterial normalmente descienda mientras dormimos y vuelva a aumentar cuando se acerca la hora de despertar.

Durante el sueño predomina generalmente la actividad del sistema nervioso parasimpático, asociado al descanso. Antes de despertar aumenta la actividad del sistema nervioso simpático, preparando al corazón y al organismo para volver a la actividad.

La nota de Gendai señala que factores como acostarse muy tarde, dormir poco, comer a horas muy avanzadas o recibir luz intensa antes de dormir pueden favorecer una desincronización entre distintos relojes biológicos del organismo.


¿Por qué algunas molestias empeoran de noche?


El reloj biológico también interviene en las variaciones que experimentan algunas enfermedades y síntomas durante el día.

La nota explica, por ejemplo, que determinados pacientes con asma presentan más síntomas durante la noche o hacia la madrugada. Entre los factores implicados estarían los cambios diarios en el funcionamiento de las vías respiratorias, la actividad del sistema nervioso autónomo y determinadas hormonas relacionadas con la inflamación.

Algo parecido puede observarse con algunas alergias o con el picor de la dermatitis atópica, que en ciertas personas aumenta durante la noche.

Esto no significa que el reloj biológico sea la única causa. Cada enfermedad tiene múltiples factores y cualquier empeoramiento persistente debe evaluarse médicamente.


¿Qué recomienda Japón?


El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón — 厚生労働省 (MHLW) establece en su Guía para la promoción de la salud mediante el sueño 2023 que las necesidades varían entre personas, pero recomienda que los adultos procuren disponer de al menos seis horas de sueño como referencia y que también presten atención a la sensación de haber descansado adecuadamente.

La guía japonesa advierte además que dormir demasiado poco se relaciona con un mayor riesgo de problemas como obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades cerebrovasculares, depresión y otros trastornos de salud.

Como referencia internacional, un consenso de la American Academy of Sleep Medicine y la Sleep Research Societyrecomienda que los adultos duerman regularmente 7 horas o más para favorecer una salud óptima.

Las cifras no son necesariamente contradictorias: el documento japonés utiliza las 6 horas como una referencia mínima práctica y subraya que las necesidades individuales varían.


Para quienes viven y trabajan en Japón


Los horarios laborales, los largos desplazamientos en tren, los turnos nocturnos y las jornadas irregulares pueden hacer especialmente difícil mantener un horario estable de sueño.

Algunas medidas sencillas pueden ayudar:

  • intentar mantener horarios relativamente constantes para acostarse y levantarse;
  • evitar que el teléfono, la tableta o una iluminación intensa prolonguen innecesariamente la noche;
  • reducir las comidas abundantes justo antes de dormir;
  • revisar el consumo nocturno de cafeína y alcohol;
  • procurar un dormitorio oscuro, tranquilo y con una temperatura cómoda;
  • observar no solo cuántas horas se duerme, sino también si existe una verdadera sensación de descanso al despertar.

El propio Ministerio de Salud japonés recomienda consultar con un profesional cuando persisten los problemas para dormir o cuando, pese a pasar suficiente tiempo en la cama, continúa una sensación marcada de falta de descanso.


Marco legal vigente y posibles sanciones


Dormir menos de seis horas no constituye una infracción en Japón.

La Guía para la promoción de la salud mediante el sueño 2023 del Ministerio de Salud es una recomendación sanitaria y preventiva, no una norma que obligue a cada adulto a dormir un número determinado de horas. Por tanto, no existen multas ni sanciones por dormir menos de seis horas derivadas de esta guía.

La situación puede ser distinta cuando el cansancio está relacionado con las condiciones laborales, jornadas excesivas o determinados trabajos regulados, pero esas obligaciones dependen del tipo de empleo y no deben confundirse con la recomendación general sobre horas de sueño.


Lo importante


El mensaje no es que seis horas constituyan una frontera exacta entre estar sano o enfermo.

La evidencia disponible apunta a algo más sencillo: dormir de manera habitual demasiado poco puede afectar distintos sistemas del organismo y disminuir su capacidad para responder adecuadamente ante determinadas infecciones.

Y no solo importa la cantidad. La regularidad, la calidad del sueño y la sensación de descanso también cuentan.



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