Un encuentro durante unas vacaciones familiares en Corea del Sur inspiró la vocación de un niño japonés. Once años después, ambos protagonistas volvieron a encontrarse, esta vez vestidos con sus respectivos uniformes policiales.
Tokio | 28 de octubre
En 2005, Shojiro Tottori tenía apenas nueve años cuando viajó con sus padres a Seúl, capital de Corea del Sur. Durante una visita a la antigua prisión de Seodaemun, la familia pasó cerca de una dependencia policial y el niño vio un vehículo de patrulla. Entusiasmado, pidió a su padre que le tomara una fotografía junto al automóvil.
Su padre se acercó a un joven policía que acababa de regresar de patrullar y le preguntó si podía posar con su hijo. El agente, identificado posteriormente como Kim Tae-hyung, aceptó sin inconvenientes. Incluso se quitó su gorra reglamentaria, se la prestó al pequeño y posó junto a él frente al vehículo policial.
Para el agente surcoreano fue un gesto sencillo, posiblemente uno entre tantos encuentros cotidianos con ciudadanos y turistas. Sin embargo, para Shojiro aquella experiencia tuvo un significado especial. La amabilidad con la que fue tratado despertó su admiración por la profesión policial y lo llevó a imaginarse trabajando algún día como agente de seguridad.
Al regresar a Japón, el niño conservó la fotografía en su escritorio. Con el paso de los años, aquella imagen siguió acompañándolo mientras crecía y avanzaba en sus estudios. Lo que comenzó como una admiración infantil terminó convirtiéndose en una decisión sobre su futuro profesional.
👮 De una fotografía infantil a la academia de policía
Durante su último año de secundaria, Shojiro decidió presentarse al examen de ingreso a la Policía japonesa en lugar de continuar inmediatamente sus estudios universitarios.
Aprobó las pruebas de selección y recibió la formación correspondiente. En enero de 2015 terminó sus estudios en la academia policial y comenzó su carrera como agente en Japón.
Para entonces, habían transcurrido diez años desde aquel encuentro en Seúl.
Su padre, Kazumichi Tottori, sabía cuánto había influido la experiencia en la decisión profesional de su hijo. Por eso decidió buscar al policía surcoreano que aparecía en la fotografía y agradecerle personalmente.
No tenía contacto con él ni sabía dónde trabajaba. Su principal referencia era aquella imagen tomada durante las vacaciones familiares.
🇰🇷 Un padre regresa a Seúl para buscar al policía
El 14 de febrero de 2015, Kazumichi Tottori acudió a la comisaría de Seodaemun, en Seúl, llevando consigo la antigua fotografía.
Con conocimientos limitados del idioma coreano, explicó que quería encontrar al agente que había posado con su hijo diez años antes.
Los policías comenzaron a realizar averiguaciones y, gracias a la colaboración de funcionarios que conocían al protagonista de la imagen, consiguieron identificarlo.
Se trataba de Kim Tae-hyung, quien entonces prestaba servicios en la comisaría de Boryeong, en la provincia surcoreana de Chungcheong del Sur.
El padre expresó su deseo de encontrarse con él, pero su próximo regreso a Japón se lo impedía. Antes de marcharse, dejó una carta de agradecimiento y una fotografía reciente de Shojiro, ahora convertido en policía.
Cuando Kim recibió la noticia, recordó al pequeño después de observar la imagen. También expresó su satisfacción al saber que un gesto realizado durante su trabajo había tenido tanta importancia en la vida de aquella familia.
🤝 El reencuentro llegó once años después
La historia no terminó con la visita del padre.
Tras establecer contacto mediante las redes sociales, ambos policías tuvieron finalmente la oportunidad de conocerse nuevamente.
En marzo de 2016, Kim Tae-hyung viajó a Japón y visitó la unidad móvil de la Policía de la prefectura de Saga, donde trabajaba Shojiro Tottori.
El niño que en 2005 había posado sonriente frente a una patrulla surcoreana era ahora un agente japonés de 21 años.
Kim contó que pudo reconocerlo por los rasgos que todavía conservaba de su infancia. Durante la visita observó sus entrenamientos y parte de sus actividades profesionales.
Shojiro le agradeció la amabilidad que había mostrado durante aquel primer encuentro. Por su parte, el policía coreano le entregó una gorra de la Policía de Corea del Sur, recordando el gesto que había tenido con él once años antes.
También le transmitió un consejo: que tratara siempre con amabilidad a los niños, porque su comportamiento podía inspirar a otros a seguir el mismo camino.
La agencia surcoreana Yonhap publicó los detalles del reencuentro el 18 de mayo de 2016.
🇯🇵 ¿Cómo funciona la policía en Japón?
Esta historia también permite conocer algunos aspectos del sistema policial japonés.
En Japón, la organización policial está estructurada por prefecturas, conforme a la Ley de Policía (警察法, Keisatsuhō). Cada prefectura cuenta con su propia organización policial, mientras que la Agencia Nacional de Policía (警察庁) desempeña funciones de coordinación y supervisión dentro de sus competencias.
Para convertirse en policía, los aspirantes deben superar un proceso de selección y recibir formación en una academia policial, donde estudian legislación, procedimientos, seguridad pública y técnicas de intervención.
La unidad en la que trabajaba Shojiro, conocida como kidōtai (機動隊), participa en operaciones de seguridad, actuaciones ante grandes concentraciones de personas y labores de rescate durante desastres naturales.
🌏 Una historia que traspasó las fronteras
El encuentro entre Shojiro y Kim demuestra cómo la relación entre ciudadanos de diferentes países también se construye mediante experiencias cotidianas.
Aunque Japón y Corea del Sur tienen diferencias históricas y políticas, sus habitantes mantienen numerosos vínculos personales, culturales y profesionales.
En este caso, la relación comenzó con una fotografía, continuó con una carta de agradecimiento y terminó en un encuentro entre dos agentes que trabajaban en países diferentes.
Para las familias hispanohablantes residentes en Japón, la historia ofrece una reflexión sobre el ejemplo que los adultos pueden transmitir a los niños. La atención, el respeto y la disposición para ayudar son comportamientos que pueden influir en la manera en que los más pequeños perciben determinadas profesiones.
Una fotografía no convirtió por sí sola a Shojiro en policía. Sin embargo, aquel encuentro fue el punto de partida de una vocación que él mismo decidió seguir.
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