Los primeros teléfonos públicos automáticos del país fueron instalados en 1900 en las estaciones de Shimbashi y Ueno, en Tokio. Aunque hoy se usan menos, siguen siendo un medio de contacto importante en emergencias
📍Tokio | 11 de septiembre
Cada 11 de septiembre, Japón conmemora el Kōshū Denwa no Hi -公衆電話の日 (Día del Teléfono Público). La fecha recuerda que, en 1900 —año 33 de la era Meiji—, se instalaron los primeros teléfonos públicos automáticos del país en las estaciones de Shimbashi y Ueno, en Tokio.
Han pasado más de cien años. Cambiaron las ciudades, llegaron los teléfonos móviles, internet y los mensajes instantáneos. Sin embargo, aquellas cabinas que alguna vez formaron parte de la rutina diaria conservan una misión silenciosa: ayudar a que una persona pueda comunicarse cuando más lo necesita.
Cuando una llamada necesitaba paciencia
Los primeros aparatos eran conocidos como jidō denwa – 自働電話, expresión que puede traducirse como “teléfono automático”. Pero su sistema era muy distinto al actual.
Para hacer una llamada, primero había que pedir la conexión a una operadora. Después, el usuario introducía monedas de 10 sen o 5 sen, según fuera necesario. Era una comunicación pausada, casi ceremonial, en una época en la que escuchar la voz de alguien al otro lado de la línea ya era algo extraordinario.
En 1925, la llegada de los teléfonos con marcador de disco permitió llamar sin necesidad de una operadora. Desde entonces se extendió el nombre de kōshū denwa – 公衆電話, o teléfono público.
La cabina verde que acompañó la vida cotidiana
Durante buena parte del siglo XX, los teléfonos públicos fueron una presencia habitual en Japón. Estaban en estaciones, aeropuertos, hoteles, edificios públicos y grandes avenidas; también en las recordadas cabinas telefónicas.
Los conocidos teléfonos verdes quedaron grabados en la memoria de varias generaciones. Para muchas personas fueron el lugar desde donde se avisaba que se llegaría tarde a casa, se compartía una noticia importante o se escuchaba, después de una larga espera, la voz de un ser querido.
En días de regreso masivo tras las vacaciones, eventos deportivos o grandes concentraciones, era común ver filas frente a las cabinas. Hoy puede parecer una escena lejana, pero fue parte del paisaje cotidiano de Japón.
Menos uso, pero una misión indispensable
La expansión de los teléfonos móviles desde la década de 1990 y, más tarde, de los teléfonos inteligentes, redujo notablemente el uso de estos aparatos. Muchas cabinas fueron retiradas y encontrar una en una gran ciudad ya no resulta tan sencillo como antes.
Sin embargo, no son un símbolo vacío de nostalgia. Durante grandes terremotos u otras emergencias, las redes móviles pueden congestionarse y dificultar las llamadas. En esos momentos, los teléfonos públicos pueden convertirse en una vía importante para contactar con familiares, informar que se está a salvo o pedir ayuda.
Por eso siguen presentes en lugares estratégicos, como estaciones de tren, ayuntamientos, aeropuertos, instalaciones públicas y zonas que pueden utilizarse como refugios de evacuación.
Un objeto retro que puede salvar una conversación
En una sociedad plenamente conectada, el teléfono público representa una paradoja: casi ha desaparecido de la rutina diaria, pero puede recuperar todo su valor en cuestión de segundos cuando una emergencia interrumpe las comunicaciones habituales.
Para las personas mayores, puede traer recuerdos de otra época. Para muchos jóvenes, es un objeto retro, curioso y parte de la estética urbana japonesa. Pero para cualquiera que enfrente una situación crítica, puede ser mucho más que eso: una forma de decir “estoy bien” o de escuchar una voz familiar cuando el caos hace difícil comunicarse.
Una pequeña preparación que puede marcar la diferencia
Para residentes extranjeros en Japón, conocer la ubicación de un teléfono público cerca de casa, del trabajo o de la estación habitual forma parte de una preparación básica ante desastres.
También puede ser útil llevar monedas en la mochila o dentro del kit de emergencia. Si el móvil se queda sin batería, la señal no llega o la red se satura, una cabina telefónica puede ofrecer una alternativa inesperadamente valiosa.
Recomendaciones prácticas
- Identifica al menos un teléfono público cerca de tu vivienda, trabajo o estación frecuente.
- Guarda monedas dentro de tu mochila o kit de emergencia.
- Acuerda con tu familia un punto de encuentro y una forma de comunicarse tras un desastre.
- No dependas solo del móvil: la batería, la señal y la red pueden fallar en una emergencia.

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