Turistas extranjeros se integran a los matsuri y celebran la cultura japonesa junto a los vecinos Participar, observar las costumbres y seguir las indicaciones de los organizadores puede convertir una visita a un festival japonés en un verdadero encuentro entre culturas.
📍Tokio | 6 de septiembre
Los matsuri (祭り) son mucho más que una atracción turística. Para muchas comunidades de Japón representan una tradición local transmitida durante generaciones y, en algunos casos, mantienen una estrecha relación con santuarios, templos y celebraciones religiosas.
En ese contexto, la participación de visitantes extranjeros puede dejar una imagen especialmente positiva cuando se realiza con respeto. Sumarse a un baile tradicional, seguir los movimientos de los vecinos, utilizar correctamente un yukata (浴衣) o simplemente observar sin bloquear el paso son pequeñas acciones que permiten disfrutar de la fiesta sin alterar su desarrollo.
Uno de los ejemplos más conocidos es el Bon Odori (盆踊り), baile tradicional asociado a las celebraciones de Obon. En muchos eventos los participantes forman círculos alrededor de una plataforma llamada yagura (櫓) y repiten movimientos que pueden ser seguidos incluso por quienes participan por primera vez.
No hace falta conocer todos los pasos. Mirar a quienes están alrededor, respetar el ritmo de la ronda y seguir las indicaciones de los organizadores suele ser suficiente para integrarse de manera natural.
Y ahí está precisamente una de las formas más enriquecedoras de conocer Japón: no solamente fotografiar una tradición, sino acercarse a ella con curiosidad y consideración.
Más que turismo: convivencia
Para residentes extranjeros y visitantes, participar correctamente en una celebración local también puede ayudar a reducir distancias con la comunidad.
Preguntar antes de entrar en espacios restringidos, no interrumpir procesiones, mantener libres las rutas de paso y respetar las zonas donde no se permiten fotografías son comportamientos sencillos, pero importantes.
También conviene recordar que cada festival tiene sus propias características. Una actividad permitida en un matsuri puede no estarlo en otro, especialmente cuando la celebración se desarrolla dentro de un jinja (神社), santuario sintoísta, un tera (寺), templo budista, o incluye ceremonias religiosas.
No existe una norma nacional que obligue a los visitantes a comportarse de una determinada manera simplemente por participar en un matsuri. Muchas indicaciones —como dónde bailar, fotografiar o sentarse— son reglas establecidas por los organizadores o responsables del recinto y deben diferenciarse de una prohibición penal.
Marco legal vigente y posibles sanciones
Participar respetuosamente en un matsuri, bailar o utilizar un yukata no constituye ninguna infracción. Las consecuencias legales aparecerían únicamente si la conducta sobrepasa las normas de convivencia y encaja en alguno de los supuestos previstos por la legislación japonesa.
En lugares de culto, el artículo 188 del Código Penal japonés (刑法) contempla el delito de 礼拝所不敬, reihai-sho fukei, relacionado con actos públicos de profanación o falta de respeto contra santuarios, templos, cementerios u otros lugares de culto. La pena prevista puede llegar hasta seis meses de拘禁刑 (kōkin-kei, pena de privación de libertad) o una multa de hasta 100.000 yenes. Interferir con un acto de culto, sermón o funeral puede conllevar hasta un año de拘禁刑 o una multa de hasta 100.000 yenes.
Asimismo, entrar sin justificación en determinados edificios o recintos bajo custodia, o negarse a abandonarlos después de recibir una orden para hacerlo, puede quedar comprendido en el artículo 130 del Código Penal, cuya pena máxima es de tres años de拘禁刑 o una multa de hasta 100.000 yenes.
Si una conducta llega a impedir mediante fuerza o intimidación el trabajo de organizadores, comerciantes u otras personas, podría analizarse bajo el delito de 威力業務妨害 (iryoku gyōmu bōgai), obstrucción de una actividad mediante fuerza, regulado por los artículos 233 y 234. La pena puede alcanzar tres años de拘禁刑 o una multa de hasta 500.000 yenes. La aplicación depende siempre de las circunstancias concretas y no cualquier molestia constituye este delito.
Desde el 1 de junio de 2025, Japón sustituyó las antiguas penas de chōeki y kinko por la nueva 拘禁刑 (kōkin-kei), que unifica las penas de privación de libertad.
Lo útil para residentes y turistas
Antes de participar en un matsuri conviene observar primero cómo funciona la celebración. Si existen carteles o instrucciones del personal, deben respetarse aunque otros visitantes no lo hagan.
En zonas religiosas, es recomendable prestar especial atención a las áreas delimitadas, ceremonias y espacios reservados. Para fotografías o vídeos, especialmente cuando aparecen personas de cerca, niños, sacerdotes o participantes de una ceremonia, la prudencia y el consentimiento siguen siendo la mejor referencia.
Si se participa en un Bon Odori, lo habitual es incorporarse al flujo del baile sin atravesar bruscamente las filas. En fiestas con grandes multitudes, también es importante no detenerse en las salidas, escaleras o rutas de procesiones.
El objetivo no debería ser simplemente conseguir una fotografía diferente. Conocer qué significa la tradición y respetar a las personas que la mantienen viva permite disfrutarla mucho más.
Ese intercambio funciona en ambas direcciones: Japón comparte una parte de su cultura y quienes llegan desde fuera demuestran que el turismo y la convivencia pueden ir de la mano.
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