Seirai-in, un templo de unos 600 años situado dentro del complejo de Kennin-ji, en Gion, asegura que la medida no cuestiona la vestimenta tradicional japonesa, sino que busca frenar conductas que han terminado afectando jardines, instalaciones y la tranquilidad de otros visitantes.
📍Tokio | 7 de septiembre
Un templo histórico de Kioto ha adoptado una medida poco habitual: restringir el ingreso de personas vestidas con kimono, otras prendas japonesas tradicionales y determinados disfraces, después de una serie de problemas relacionados con sesiones fotográficas dentro del recinto.
Se trata de Seirai-in (西来院), un tatchū o templo subsidiario situado en el recinto de Kennin-ji, en el distrito de Gion, en Higashiyama. El templo fue fundado durante el período Ōei, entre 1394 y 1427, por lo que cuenta con alrededor de 600 años de historia.
La restricción comenzó a llamar especialmente la atención en redes sociales en julio de 2026 y volvió a ser noticia en medios japoneses el último fin de semana. Según el aviso colocado en el lugar y reportes publicados en Japón, la norma alcanza a visitantes con kimono, vestimenta japonesa y determinados atuendos utilizados principalmente para sesiones fotográficas.
El propio templo ha insistido en que el problema no es el kimono.
La decisión estaría relacionada con repetidos incidentes protagonizados por personas que acudían principalmente para obtener fotografías elaboradas para redes sociales, afectando en algunos casos el funcionamiento normal del recinto y su patrimonio.
Qué ocurrió dentro del templo
Según una explicación que Seirai-in publicó anteriormente en su cuenta oficial de Instagram —publicación que posteriormente fue eliminada—, los responsables del templo habían sufrido diversos daños vinculados a visitantes que acudían con fines fotográficos.
Entre los ejemplos mencionados se encontraban personas que entraron en la arena blanca de un jardín karesansui, pese a que no estaba permitido; visitantes extranjeros que movieron fusuma, las tradicionales puertas correderas japonesas, para utilizarlas como parte de una fotografía y terminaron dañándolas; y una sesión en la que se habría realizado una demostración de caligrafía sin autorización dentro del salón principal, dejando tinta sobre el tatami.
El hecho de que la publicación original ya no esté disponible aconseja distinguir estos incidentes de las normas actualmente comprobables: los ejemplos han sido recogidos por medios japoneses a partir de aquella comunicación del templo.
Seirai-in es conocido por sus jardines de piedra Gabi Jōun (峨眉乗雲) y Kyūka Shōren (九華青蓮), además del gran Hakuryū-zu (白龍図), una pintura de un dragón blanco que cubre el techo de su salón principal.
No es una prohibición contra la cultura del kimono
Este punto resulta especialmente importante.
La medida no significa que Kioto haya prohibido caminar o visitar templos vestido con kimono, ni existe una norma general de la ciudad que impida utilizar vestimenta tradicional japonesa.
Es una regla particular de Seirai-in para controlar el acceso a sus instalaciones.
El aviso citado por medios japoneses señala expresamente que el templo no rechaza el kimono ni los disfraces en sí mismos, sino que adoptó la restricción debido a problemas ocasionados por visitas centradas principalmente en realizar fotografías y que terminaban perjudicando a otros fieles o visitantes.
Tampoco existe base para atribuir estos comportamientos únicamente a turistas extranjeros. Un religioso entrevistado por el medio que informó sobre el caso señaló que los problemas de comportamiento también se producen entre visitantes japoneses.
Kennin-ji también endureció sus normas para tomar fotografías
El contexto va más allá de Seirai-in.
Kennin-ji, templo principal del complejo, mantiene actualmente normas específicas para proteger su carácter religioso. Entre otras cosas, prohíbe las grabaciones de video, drones, trípodes, monopies, palos de selfi y estabilizadores.
También prohíbe determinadas sesiones fotográficas con disfraces o vestimenta tradicional japonesa, las fotografías comerciales o con fines lucrativos y las sesiones de retratos. El templo advierte además que, dependiendo de las circunstancias, puede rechazar el acceso.
Esto no equivale a decir que cualquier fotografía dentro de Kennin-ji sea ilegal. Las reglas diferencian entre la fotografía ordinaria permitida en determinadas zonas y las sesiones que transforman el recinto religioso en un escenario fotográfico.
Marco legal vigente y posibles sanciones
Vestir kimono no constituye una infracción penal. Tampoco existe una multa específica simplemente por presentarse vestido con kimono ante Seirai-in.
El templo, como responsable del recinto, puede establecer condiciones de acceso y negar la entrada cuando considera que no se cumplen sus normas.
La situación cambia si una persona ignora las indicaciones y entra deliberadamente en una zona restringida o causa daños.
La información oficial de turismo de Kioto, elaborada para el área de Gion con participación de residentes y de Kennin-ji, recuerda que entrar sin autorización en templos, santuarios o propiedades privadas puede estar sujeto a las normas penales sobre shinnyū (侵入) entrada no autorizada) y señala penas de hasta 3 años de privación de libertad o una multa de hasta 100.000 yenes.
Si además se dañan objetos o instalaciones, un caso podría encuadrarse como kibutsu sonkai ( 器物損壊), daños a bienes, para el que se indican penas de hasta 3 años o una multa de hasta 300.000 yenes. La aplicación concreta depende siempre de las circunstancias y de la actuación de la policía y las autoridades judiciales; un simple incumplimiento de una norma fotográfica no implica automáticamente la comisión de estos delitos.
Por qué importa para turistas y residentes extranjeros
Para quienes alquilan un kimono para recorrer Gion, Higashiyama o Kiyomizu, la principal recomendación es comprobar las normas específicas de cada templo antes de entrar.
Que una empresa alquile un kimono o venda un servicio fotográfico no significa automáticamente que la sesión esté autorizada dentro de un templo, santuario, comercio o propiedad privada.
Si se contrata a un fotógrafo, conviene además confirmar previamente si el lugar exige autorización para sesiones profesionales o comerciales.
Las reglas pueden variar considerablemente de un templo a otro.
La guía oficial de turismo de Kioto recuerda que existen zonas religiosas donde las fotografías están prohibidas y pide respetar siempre las indicaciones del recinto, no tocar bienes culturales y mantenerse fuera de las áreas restringidas.
En Gion, además, Kioto mantiene una campaña específica contra la entrada en propiedades privadas y las fotografías no autorizadas. La ciudad recuerda que el barrio no es únicamente un destino turístico: también es un lugar donde viven y trabajan personas todos los días.
Recomendaciones prácticas
Antes de visitar un templo de Kioto con kimono o contratar una sesión fotográfica, revise las normas del recinto; respete cualquier cartel de 撮影禁止, “prohibido fotografiar”, o 立入禁止, “prohibido entrar”; no cruce cuerdas, vallas ni jardines para conseguir una fotografía; no mueva puertas, paneles, objetos religiosos ni mobiliario; y consulte previamente si lleva fotógrafo, trípode o equipo profesional.
La regla más sencilla es también la más útil: un templo puede ser un lugar hermoso para visitar, pero sigue siendo primero un espacio religioso y cultural, no un estudio fotográfico.
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