El exguitarrista de Megadeth reaccionó a un video grabado en Fushimi Inari, en Kioto. El propio santuario advirtió el 7 de septiembre sobre bailes y actuaciones que obstaculizan el paso y molestan a otros visitantes.
📍Tokio | 8 de septiembre
El guitarrista estadounidense Marty Friedman, de 63 años, conocido mundialmente por su etapa en Megadeth y residente en Japón desde 2004, ha pedido públicamente a los turistas extranjeros que eviten realizar bailes y otras actuaciones inapropiadas en santuarios y templos japoneses.
La reacción se produjo después de que Friedman compartiera en X un video difundido en redes sociales en el que varias personas, aparentemente turistas extranjeros, aparecen bailando en un lugar que parece ser la zona de los Senbon Torii, los miles de pórticos rojos del Fushimi Inari Taisha, en Kioto. La información disponible no permite confirmar de forma independiente la identidad o nacionalidad de las personas que aparecen en las imágenes.
Friedman se dirigió en inglés a los visitantes y les pidió que dejaran de realizar este tipo de acciones. También advirtió que la tradicional hospitalidad japonesa hacia los viajeros extranjeros puede deteriorarse si continúan comportamientos percibidos como irrespetuosos en espacios religiosos.
No es la primera vez que el músico se pronuncia sobre este asunto. En octubre de 2024, después de que circulara otro video de una mujer de nacionalidad chilena haciendo ejercicios colgada de un torii, Friedman también recordó que, al viajar, el comportamiento individual puede terminar influyendo en la imagen que se tiene de los visitantes de un determinado país.
Fushimi Inari también lanza una advertencia
El caso coincide con una preocupación expresada oficialmente por el propio Fushimi Inari Taisha.
El 7 de septiembre de 2026, el santuario publicó un aviso en japonés e inglés en el que señala que ha observado dentro de sus terrenos bailes, actuaciones y sesiones de grabación que dificultan el tránsito de otros visitantes o interfieren con el ambiente de oración.
El santuario recuerda que Fushimi Inari es un shinsei na shin’iki — 神聖な神域, es decir, un recinto sagrado, y un lugar dedicado a la oración desde hace más de 1.300 años. No se trata simplemente de una atracción turística o de un escenario para crear contenido en redes sociales.
Entre sus reglas están prohibidas las conductas que molesten a otros visitantes, como hacer demasiado ruido, sentarse o permanecer de forma que interfiera con la circulación, realizar determinadas grabaciones comerciales sin autorización o bloquear caminos estrechos para tomar fotografías. El personal puede llamar la atención a quienes incumplan estas normas y, si no obedecen, pedirles que abandonen el recinto.
¿Está prohibido bailar o grabar videos en un santuario?
No existe una regla general en Japón que convierta cualquier baile o grabación realizada en un santuario en un delito.
La situación depende de cómo, dónde y con qué consecuencias se realice la conducta.
En Fushimi Inari, por ejemplo, el problema señalado oficialmente no es simplemente que una persona se mueva frente a una cámara, sino que una actuación obstruya el paso, moleste a quienes están rezando, altere el carácter sagrado del lugar o incumpla las instrucciones del santuario.
También existen restricciones específicas para determinadas formas de fotografía, ingreso a zonas prohibidas, daños a edificios, árboles o torii, utilización de drones y otras actividades consideradas incompatibles con el recinto.
Marco legal vigente y posibles sanciones
Aquí conviene diferenciar claramente las reglas internas del santuario de un posible delito penal.
Que una persona incumpla una norma de visita no significa automáticamente que haya cometido un delito. Sin embargo, si la conducta se agrava, algunas disposiciones del Código Penal japonés — 刑法, Keihō podrían resultar aplicables dependiendo de las circunstancias concretas.
1. Falta de respeto a un lugar de culto — 礼拝所不敬
El artículo 188 del Código Penal contempla las conductas públicamente irrespetuosas contra santuarios, templos, cementerios u otros lugares de culto. La pena prevista actualmente puede alcanzar seis meses de拘禁刑 — kōkin-kei, pena privativa de libertad— o una multa de hasta 100.000 yenes.
La misma norma prevé sanciones más severas cuando se interrumpe efectivamente un acto religioso, una ceremonia o un funeral. Sin embargo, no puede afirmarse que cualquier baile para TikTok, por sí solo, constituya este delito: la valoración depende de la naturaleza y gravedad concreta de la conducta.
2. Negarse a abandonar determinadas instalaciones
El artículo 130 establece que entrar injustificadamente en determinados espacios bajo control ajeno o negarse a salir después de haber recibido una orden puede ser castigado con hasta tres años de拘禁刑 o una multa de hasta 100.000 yenes.
Su aplicación a un santuario dependería de la zona concreta y de las circunstancias. Por ello, recibir una advertencia del personal no equivale automáticamente a cometer este delito; el riesgo jurídico aumenta si una persona entra en áreas restringidas o se niega a abandonar instalaciones donde legalmente se le ha requerido hacerlo.
3. Obstaculización de actividades
Cuando una conducta utiliza fuerza o intimidación suficiente para impedir seriamente la actividad normal de una persona u organización, podría analizarse bajo el delito de 威力業務妨害 — iryoku gyōmu bōgai, previsto en el artículo 234. La pena de referencia es de hasta tres años de拘禁刑 o una multa de hasta 500.000 yenes.
De nuevo, bloquear brevemente un sendero para hacerse una fotografía no significa automáticamente que exista este delito; se necesita valorar la intensidad de la conducta y la interferencia provocada.
4. Dañar un torii u otros bienes
Si una persona rompe, deteriora o causa daños a objetos pertenecientes al santuario, podrían entrar en juego las normas sobre 器物損壊 — kibutsu sonkai, daños a la propiedad. El artículo 261 contempla hasta tres años de拘禁刑, una multa de hasta 300.000 yenes u otras penas menores.
No existe información de que en el video mencionado por Friedman se hayan producido daños materiales; este supuesto se cita únicamente como contexto legal para otras conductas, como trepar, colgarse o deteriorar estructuras religiosas.
Qué deben tener en cuenta los extranjeros que visitan Japón
Para turistas y residentes extranjeros, la recomendación es sencilla: un templo o santuario japonés puede aparecer en las guías como un lugar turístico, pero continúa siendo un espacio religioso en funcionamiento.
En lugares muy concurridos como Fushimi Inari, detenerse durante varios minutos para realizar coreografías, montar trípodes, repetir tomas o bloquear un sendero estrecho puede impedir el paso de personas que simplemente desean visitar o rezar.
Conviene observar los carteles de 撮影禁止 — satsuei kinshi, prohibido fotografiar o grabar, 立入禁止 — tachiiri kinshi, prohibido entrar, y cualquier indicación del personal.
Si un empleado del santuario pide detener una grabación o abandonar una zona, lo prudente es hacerlo inmediatamente. Discutir, volver deliberadamente a un área restringida o continuar una actividad después de haber sido advertido puede transformar una cuestión de etiqueta en un incidente con seguridad o policía.
El debate abierto por Friedman va, por tanto, más allá de una polémica de redes sociales. Japón recibe cada año a millones de visitantes y muchos de sus lugares más fotografiados —santuarios, templos, cementerios y jardines religiosos— no han dejado de cumplir su función espiritual por haberse convertido también en destinos turísticos.
©2026 NoticiasNippon

