Inspirado en un juego de palabras japonés y consolidado por el gigante papelero de postres Monteur, este clásico francés adaptado celebra su día especial doce veces al año


📍Tokio | 19 de agosto


Japón es un país fascinante en lo que respecta a la gastronomía internacional: no solo adopta postres de todo el mundo, sino que los transforma, los reinventa y los integra profundamente en su cultura cotidiana. Un claro ejemplo de esto ocurre cada día 19 del mes, cuando el país celebra formalmente el Día del Choux Cream (Shūkurīmu no hi).

La conmemoración fue impulsada por la empresa Monteur Co., Ltd., un conocido fabricante de repostería industrial con sede en la ciudad de Yashio, en la prefectura de Saitama. Monteur, cuyos productos son ubicuos en las estanterías de supermercados y tiendas de conveniencia (baito y konbini para el día a día de cualquier residente), buscó una manera de acercar aún más este bocadillo dulce al público general.

El motivo de elegir la fecha del 19 radica en un clásico juego de palabras fonético japonés (goroawase). La pronunciación de los números uno (ichi) y nueve (kyū o ku) evoca una sonoridad similar al inicio de la palabra shūkurīmu. Con la aprobación oficial de la Asociación de Días Conmemorativos de Japón (Nihon Kinenbi Kyōkai), la fecha quedó formalizada para celebrarse todos los meses.

 

De la corte francesa a las konbini de Japón


Aunque hoy en día se consigue por poco más de cien yenes en cualquier esquina de Tokio o Osaka, el origen de este pastel se remonta al siglo XVI. La masa original llegó a Francia en 1553 de la mano del pastelero Popelini, parte del cortejo de Catalina de Médici. La denominación chou (col o repollo en francés) alude a la forma rugosa y redondeada que adopta la masa al hornearse y ahuecarse.

El término japonés Shūkurīmu (シュークリーム) es un concepto híbrido (wasei-eigo o inglés acuñado en Japón) que combina la palabra francesa chou con la inglesa cream. Cabe resaltar que en los países de habla inglesa este postre se conoce como cream puff o profiterole; pedir un «shoe cream» en inglés podría provocar confusiones divertidas, ya que suena idéntico a crema para lustrar zapatos.

A Japón arribó a finales del periodo Edo (1603-1867) a través del puerto internacional de Yokohama. Sin embargo, no fue hasta la década de 1950 (era Shōwa 30), con la democratización y difusión de los refrigeradores domésticos en los hogares japoneses, que el pastelito relleno de crema pastelera (custard) se convirtió en un fenómeno masivo de masas.

Hoy en día, firmas como Monteur comercializan desde la clásica versión «Leche y Huevo» (Gyūnyū to Tamago no Shūkurīmu) —con crema pastelera casera y nata montada— hasta opciones reducidas en carbohidratos, colaboraciones con cadenas de café como Doutor o ediciones especiales de chocolate de marcas internacionales.

Qué significa para los residentes en Japón


Para la comunidad hispanohablante que vive, trabaja o estudia en el archipiélago, el Día del Choux Cream es un excelente ejemplo de la cultura comercial y festiva local:

  • Descuentos y ofertas especiales: Cada día 19, supermercados (super) y tiendas de conveniencia (konbini) suelen lanzar promociones, paquetes familiares de mini-puffs o ediciones limitadas para incentivar el consumo.
  • Integración cultural: Conocer la diferencia entre el término local (shūkurīmu) y el inglés (cream puff) evita malentendidos comunicativos en la vida diaria o al realizar compras.
  • Opciones accesibles: Es uno de los postres más económicos y populares del país, ideal para estudiantes o trabajadores que buscan un tentempié de calidad a bajo costo tras una jornada laboral.

 


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