Detrás de estas populares brochetas hay una historia de ingenio, esfuerzo y sabor nacida en el corazón de Asakusa
📍Tokio | 10 de agosto
Basta caminar por una calle con pequeños restaurantes para reconocerlo enseguida: el humo que sale de la parrilla, el aroma del pollo asado y ese sonido suave de la salsa al caer sobre el carbón caliente… Sí, hablamos del yakitori.
Cada 10 de agosto, Japón celebra el Día del Yakitori, una fecha dedicada a una de las comidas más sencillas y queridas del país. Se disfruta en familia, durante los festivales de verano o después del trabajo, acompañado —para muchos— de una cerveza bien fría.
¿Por qué se celebra el 10 de agosto?
La explicación está en uno de esos juegos de palabras que tanto gustan en Japón.
El número ocho puede pronunciarse “ya”, mientras que el diez se relaciona con el sonido “tō”. Al unirlos, recuerdan a la palabra yakitori. Una asociación simpática y fácil de memorizar.
Además, agosto está en pleno verano japonés. Hace calor, mucho calor… y una brocheta recién asada junto a una bebida fría puede convertirse en un pequeño descanso al final del día.
La conmemoración fue impulsada por la empresa Funachū, fundada por Tadao Nemoto (1913-1988). El Consejo Nacional de Yakitori también realiza actividades para promocionar esta comida tradicional.
En 2007, la fecha promovida por Funachū fue reconocida y registrada oficialmente por la Asociación Japonesa de Días Conmemorativos.
Una historia que comenzó con pescados de río
Para conocer el origen de esta celebración hay que viajar hasta el Japón de la posguerra.
En 1946, Funachū abrió un pequeño restaurante en Senzoku, una zona de Asakusa, en Tokio. Por aquel entonces, su especialidad no era el pollo. El establecimiento servía pescados de río, como carpa, locha y anguila, muchos de ellos preparados en brochetas.
Pero llegó el invierno… y con él, un problema.
Durante los meses fríos era difícil conseguir suficiente pescado. Tadao Nemoto, decidido a mantener abierto el negocio, buscó una alternativa. Se le ocurrió ensartar trozos de pollo y asarlos como hacía con el pescado.
Algo sencillo, casi una solución de emergencia. Sin embargo, funcionó.
A los clientes les encantó aquella nueva preparación. Las brochetas de pollo comenzaron a venderse cada vez más y terminaron convirtiéndose en un verdadero éxito popular.
El hombre conocido como “el padre del yakitori”
Con el paso del tiempo, Funachū amplió su actividad hacia la producción y distribución de pollos para consumo. La empresa también puso en marcha uno de los primeros sistemas de franquicias del país.
Por su contribución a la difusión de estas brochetas entre la población, Tadao Nemoto pasó a ser conocido como “el padre del yakitori”.
Su manera de entender los negocios era directa y humilde. Solía repetir dos ideas:
“No te enfades, no seas arrogante y no seas codicioso”.
Y también:
“Poco beneficio, pero servicio para el público”.
Estas palabras ayudan a entender su filosofía: ofrecer una comida sabrosa, económica y al alcance de la gente común.
Una comida presente en la vida cotidiana
El yakitori no es un plato reservado para ocasiones especiales. Todo lo contrario.
Se encuentra en restaurantes especializados, pequeños izakaya, supermercados, festivales y puestos callejeros. También es común verlo en la sección de alimentos preparados de muchas tiendas, listo para llevar a casa.
Niños, jóvenes y mayores tienen su brocheta favorita. Algunos buscan sabores suaves; otros prefieren las partes más crujientes o intensas. Ahí está parte de su encanto: hay opciones para casi todos.
Aunque yakitori significa literalmente “ave asada”, sus variedades cambian según la parte del pollo y los ingredientes utilizados.
Entre las más populares están:
- Negima: trozos de pollo alternados con cebolla larga japonesa.
- Kawa: piel de pollo, normalmente dorada y crujiente.
- Tsukune: albóndiga de pollo, suave y jugosa.
- Rebā: hígado de pollo.
- Hatsu: corazón.
- Tebasaki: ala de pollo.
- Sasami: parte tierna de la pechuga, con poca grasa.
- Seseri: carne del cuello.
- Bonjiri: parte cercana a la cola, conocida por su textura jugosa.
- Sunagimo: molleja, firme y ligeramente crujiente.
También existen opciones menos habituales, como la cresta de gallo, los ovarios o las pequeñas yemas que todavía no se han desarrollado por completo.
La pregunta inevitable: ¿sal o salsa?
Al pedir yakitori suele llegar una pregunta muy breve: “¿shio o tare?”
Shio significa sal. Es una preparación sencilla que permite apreciar mejor el sabor y la textura de la carne.
Tare, en cambio, es una salsa dulce y salada que se aplica durante el asado. Al tocar la parrilla se carameliza ligeramente… y ese aroma resulta difícil de ignorar.
No existe una respuesta correcta. Todo depende del gusto personal y del tipo de brocheta. Algunas personas prefieren el negima con tare; otras aseguran que la piel de pollo sabe mejor con shio. Cada restaurante, además, tiene su propio estilo.
Para añadir un toque diferente se pueden utilizar shichimi tōgarashi, pimienta, sanshō o wasabi. En algunas regiones y establecimientos también se sirve una salsa preparada con miso.
Y para quienes desean una comida más completa está el yakitori-don: un cuenco de arroz caliente cubierto con pollo asado y salsa. Simple, abundante y reconfortante.
Mucho más que una brocheta
El yakitori nació, en este caso, como respuesta a una dificultad: la falta de pescado durante el invierno. Aquella solución improvisada acabó conquistando mesas, festivales y barrios enteros.
Por eso, el Día del Yakitori no celebra solamente una comida. También recuerda una historia de creatividad y perseverancia, muy ligada a la recuperación del Japón de la posguerra.
Hoy, cuando el humo de las parrillas vuelve a recorrer las calles de verano, cada brocheta cuenta un pedacito de esa historia. Con sal o salsa, eso ya depende de cada uno.

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