Cuando muere un familiar en Japón: las cuentas pueden quedar bloqueadas y los primeros trámites no esperan


📍Tokio | 17 de agosto


La muerte de un familiar en Japón no solo abre un periodo de duelo. También pone en marcha una serie de procedimientos administrativos y sucesorios con plazos concretos, mientras la familia debe pagar el funeral, organizar la cremación y atender gastos cotidianos.

Una de las primeras dificultades puede aparecer en el banco. Cuando una entidad financiera tiene conocimiento del fallecimiento de un cliente, normalmente bloquea las operaciones de sus cuentas para proteger el patrimonio hereditario. Desde ese momento pueden quedar suspendidos los retiros, las transferencias y otros movimientos hasta que se acredite quiénes son los herederos y cómo se distribuirán los bienes.

El bloqueo no necesariamente ocurre en el instante de la muerte: se produce cuando el banco recibe o confirma la información. Sin embargo, retirar dinero sin informar del fallecimiento tampoco es una solución segura. Aunque técnicamente todavía sea posible utilizar la tarjeta o la libreta bancaria, disponer de esos fondos sin el acuerdo correspondiente puede provocar conflictos entre herederos y cuestionamientos sobre el uso de la herencia.

Por eso, la recomendación central es preparar en vida recursos que puedan utilizarse legalmente para el funeral y los gastos inmediatos. El dinero destinado a esos pagos puede mantenerse, por ejemplo, en una cuenta de la persona que previsiblemente se encargará de las gestiones, siempre que la transferencia y su finalidad queden claras y se hayan considerado sus posibles consecuencias jurídicas y fiscales. Cada familia debe revisar su situación con el banco, un notario judicial —shihō shoshi—, un abogado o un asesor tributario.

 

El primer documento: el certificado médico de defunción


El procedimiento comienza con la obtención del certificado médico de defunción, denominado shibō shindansho. Es el documento que prueba legalmente la muerte y suele formar parte de la misma hoja que la declaración de defunción.

En el formato japonés habitual, el lado derecho contiene el certificado donde el médico anota, entre otros datos, la fecha, la hora y la causa del fallecimiento. El lado izquierdo corresponde a la declaración que debe completar la persona encargada del trámite.

Cuando la muerte ocurre en circunstancias que requieren una investigación médico-legal, puede utilizarse un certificado de examen del cadáver, llamado shitai ken’ansho, en lugar del certificado médico ordinario.

La declaración de defunción, o shibō todoke, debe presentarse generalmente dentro de los siete días siguientes a aquel en que se conoció el fallecimiento. Puede entregarse en la municipalidad correspondiente al lugar de la muerte, al domicilio o ubicación de quien declara, o al domicilio registral del fallecido. El documento firmado por el médico es indispensable. Las instrucciones concretas pueden variar ligeramente según el municipio. Información oficial de la ciudad de Kawasaki

Al presentar la declaración suele tramitarse también el permiso necesario para la cremación o el entierro. En Japón, donde la cremación es la práctica predominante, este documento es esencial para continuar con el funeral.

Conviene obtener copias del certificado antes de entregarlo. Algunas aseguradoras y otras instituciones pueden solicitarlo posteriormente, mientras que la municipalidad normalmente no devuelve el original presentado. Orientación oficial de la ciudad de Chiba

 

El dinero del fallecido pasa a ser parte de la herencia


Desde el punto de vista jurídico, el saldo de las cuentas forma parte del patrimonio hereditario. El banco necesita evitar que una sola persona retire el dinero antes de que se compruebe quién tiene derecho a heredarlo.

Para desbloquear o cerrar una cuenta suelen solicitarse documentos como certificados del registro familiar, identificación de los herederos, testamento —si existe—, acuerdo de partición y certificados de sello. Los requisitos exactos dependen de cada banco y de la situación familiar.

El sistema de información legal sobre herederos, gestionado por las oficinas de Asuntos Jurídicos, permite obtener una certificación de las relaciones sucesorias. Esta puede utilizarse en trámites bancarios, registrales y tributarios, evitando presentar repetidamente numerosos certificados familiares. Ministerio de Justicia de Japón

Japón también dispone de un mecanismo para solicitar una parte de los depósitos antes de completar la división de la herencia. La cantidad que cada heredero puede reclamar sin autorización del tribunal se calcula de acuerdo con su participación legal y tiene un límite de 1,5 millones de yenes por entidad financiera. No significa que cualquier familiar pueda retirar automáticamente esa suma: debe acreditar su condición de heredero y cumplir los requisitos del banco. Explicación del Ministerio de Justicia

 

Los plazos continúan después del funeral


La sucesión no termina con la ceremonia ni con el cierre de las cuentas. Es necesario comprobar los bienes y también las deudas, localizar un eventual testamento y determinar quiénes son los herederos.

Si la herencia contiene obligaciones que no conviene asumir, la renuncia debe gestionarse ante el tribunal de familia dentro del plazo legal aplicable, normalmente tres meses desde que la persona conoce que comenzó la sucesión a su favor. Los casos con patrimonio en varios países pueden ser especialmente complejos.

El impuesto de sucesiones tampoco se aplica automáticamente a todas las familias. En términos generales, hay obligación de declarar cuando el patrimonio neto sujeto al impuesto supera la deducción básica de:

30 millones de yenes + 6 millones de yenes por cada heredero legal.

Los gastos funerarios admitidos y determinadas deudas pueden descontarse al calcular el patrimonio neto. Cuando corresponde presentar declaración y pagar el impuesto, el plazo general es de diez meses desde el día siguiente a aquel en que se conoció el fallecimiento. La declaración se presenta ante la oficina tributaria competente por el domicilio que tenía el fallecido, no por el domicilio del heredero. Agencia Nacional de Impuestos

Para las familias extranjeras, la nacionalidad, el lugar de residencia del fallecido y de los herederos, así como la ubicación de los bienes, pueden modificar el alcance fiscal. La Agencia Nacional de Impuestos contempla expresamente situaciones en las que una persona residente en Japón hereda patrimonio situado dentro o fuera del país. Criterios tributarios oficiales

 

Qué significa para los residentes en Japón


Para una familia extranjera, el principal riesgo es encontrarse sin dinero disponible mientras debe pagar el funeral, la vivienda, los servicios o el traslado de familiares.

En términos prácticos:

  • No debe asumirse que la tarjeta o la libreta bancaria del fallecido pueden seguir utilizándose libremente.
  • Es recomendable conservar una fuente de fondos a nombre del cónyuge o de la persona responsable de los gastos.
  • Conviene guardar una relación actualizada de cuentas, seguros, propiedades, préstamos y contactos importantes.
  • Deben conservarse las facturas y recibos del funeral y de otros pagos realizados por cuenta de la herencia.
  • Antes de entregar el certificado médico original, es prudente obtener varias copias.
  • Hay que consultar directamente al banco qué documentos exige y si permite el pago directo de gastos funerarios.
  • Si existen bienes, herederos o deudas en otro país, es aconsejable buscar asesoramiento sucesorio internacional.
  • Un matrimonio extranjero no debe presuponer que las reglas aplicables serán idénticas a las de su país de origen.
  • Una traducción puede ayudar a comprender los documentos, pero ciertos trámites pueden exigir originales, certificados oficiales o traducciones formales.

 

Nota: Esta información es una orientación general, no asesoramiento jurídico individual.



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