Takaichi juega la carta electoral en medio de alta popularidad y fragilidad parlamentaria
📍Tōkyō | 10 de enero
En el inicio de la actual sesión ordinaria de la Dieta, convocada para el día 23, comenzó a circular con fuerza en los pasillos del poder una palabra que en Japón siempre marca un punto de inflexión político: disolución. La primera ministra Sanae Takaichi habría transmitido a su entorno la intención de disolver la Cámara de Representantes y convocar elecciones generales anticipadas, según múltiples fuentes del gobierno y del Partido Liberal Democrático (PLD).
La estrategia es clara: aprovechar el momento de alta popularidad —con niveles de apoyo que se mantienen entre 60% y 70% desde octubre— para buscar un mandato renovado que fortalezca su base interna, estabilice la frágil mayoría parlamentaria y otorgue legitimidad política a su programa económico, centrado en el lema de una “economía fuerte” y en el combate a la inflación.
El Ministerio del Interior ya activó los primeros protocolos administrativos. Aunque oficialmente afirma no tener “información más allá de lo publicado por la prensa”, instruyó a las comisiones electorales prefecturales a prepararse para un escenario con anuncio el 27 de enero y votación el 8 de febrero, lo que implicaría una de las campañas más rápidas de la historia reciente.
Detrás del cálculo electoral hay tensiones reales. En la Cámara Baja, el oficialismo apenas recuperó la mayoría mínima (233 escaños) gracias a la adhesión de tres diputados del grupo “Reforma” y al apoyo táctico del Partido de la Innovación (Ishin). En la Cámara Alta, sin embargo, sigue sin alcanzar el control absoluto. Además, la relación con Ishin se ha enfriado por desacuerdos sobre la reducción del número de diputados, y dentro del PLD ya se habla de atraer al Partido Democrático del Pueblo a una futura coalición.
Pero la jugada no está exenta de riesgos. El propio gobierno había prometido priorizar la aprobación del presupuesto del nuevo año fiscal antes de pensar en elecciones. Una disolución ahora obligaría a aprobar un presupuesto provisional, retrasando medidas clave contra el alza del costo de vida. La oposición, y un sector del oficialismo, advierten que sería “poner la política por encima de la economía cotidiana de la gente”.
Japón se encuentra, una vez más, ante el dilema clásico de su parlamentarismo: estabilidad administrativa versus legitimación electoral.
🗳️ ¿Cómo funciona el sistema electoral japonés?
Cámara de Representantes (衆議院 – Shūgiin)
- 465 escaños.
- Sistema mixto:
- 289 por distritos uninominales (mayoría simple).
- 176 por representación proporcional en 11 bloques regionales.
- Mandato: 4 años, pero puede disolverse en cualquier momento por decisión del Primer Ministro.
Cámara de Consejeros (参議院 – Sangiin)
- 248 escaños.
- No puede disolverse.
- Elecciones cada 3 años para renovar la mitad de sus miembros.
En caso de disolución de la Cámara Baja:
- El Primer Ministro aconseja al Emperador la disolución.
- Se emite el decreto imperial.
- Elecciones generales en un plazo máximo de 40 días.
- La nueva Dieta debe reunirse dentro de los 30 días posteriores.
⚖️ Marco legal
Constitución de Japón
- Artículo 7: el Emperador, por consejo del Gabinete, disuelve la Cámara de Representantes.
- Artículo 69: si la Cámara aprueba una moción de censura, el Gabinete debe dimitir o disolver la Cámara en 10 días.
Ley de Elecciones Públicas (公職選挙法)
- Regula plazos de campaña, financiamiento, propaganda, escrutinio y proclamación de resultados.
- Establece el sistema mixto distrital-proporcional.
Ley de Presupuesto Provisional (暫定予算)
- Permite al gobierno funcionar si el presupuesto anual no se aprueba antes del inicio del nuevo año fiscal (1 de abril).
Glosario
[衆議院解散 | shūgiinkaisan | Disolución de la Cámara de Representantes]

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