Un día para conectar con lo espiritual tocando rocas sagradas
📍Tōkyō | 4 de enero
El 4 de enero se celebra en Japón el «Día de la Piedra» o «石の日» (Ishi no Hi), una festividad cuya raíz y la organización que la instauró aún no están del todo claras. A pesar de la falta de documentación precisa, este día tiene un profundo significado cultural y espiritual en la tradición japonesa, centrado en la veneración de las piedras y rocas como elementos sagrados, considerados canales de energía divina.
En la cultura japonesa, las piedras no son solo elementos naturales, sino que se les confiere una conexión espiritual, siendo vistas como un refugio para los dioses. A lo largo de los siglos, las rocas han sido lugares sagrados, adornados con pequeños altares, estatuas de Jizo (地蔵) y figuras guardianas como los «komainu» (狛犬), leones protectores que custodian templos y santuarios. Estos objetos son símbolos de protección y respeto hacia lo divino.
La tradición sostiene que las personas que tocan estas piedras consagradas en templos o santuarios experimentan un tipo de conexión espiritual. Se cree que al entrar en contacto con estas rocas sagradas, los deseos de quienes lo hacen serán cumplidos, como si la piedra sirviera como intermediaria entre el ser humano y lo divino. Este acto de tocar la piedra se convierte en un rito místico, cargado de esperanza y fe en la energía de la naturaleza.
Así, el «Día de la Piedra» no solo es una celebración de la naturaleza, sino también un recordatorio de la profunda relación que los japoneses mantienen con su entorno espiritual. Las piedras, las rocas y los altares se convierten en elementos esenciales de un ritual que une lo terrenal con lo divino, marcando un momento para reflexionar sobre los deseos y la conexión con las fuerzas naturales que los rodean.
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