Japoneses en China caen a su nivel más bajo en 20 años
📍Tōkyō | 9 de enero
La presencia japonesa en China sigue reduciéndose de forma sostenida. Según las últimas estadísticas del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, el número de japoneses que residían en China por más de tres meses se situó en aproximadamente 92.900 personas al 1 de octubre del año pasado, lo que supone 4.600 menos que el año anterior, una caída interanual del 4,7%.
El dato contrasta con la tendencia general: el total de japoneses residentes en el extranjero superó levemente el año previo, alcanzando cerca de 1,3 millones de personas. Estados Unidos se mantiene como el principal destino (más de 416.000 residentes japoneses), seguido por Australia, ambos con crecimiento. China, en cambio, consolida su retroceso y queda en tercer lugar.
El declive no es nuevo. En 2012, el número de japoneses en China superaba los 150.000, pero tras las masivas protestas antijaponesas originadas por la nacionalización de las islas Senkaku, la cifra comenzó una caída prolongada. Hace dos años, por primera vez en dos décadas, el total bajó de los 100.000 residentes.
A nivel urbano, el fenómeno es aún más visible: Shanghái concentra unos 31.700 japoneses, más de un 40% menos que en 2012, mientras Beijing ronda apenas los 4.500, lo que implica una reducción superior al 60%.
Detrás de esta contracción confluyen varios factores: la desaceleración económica china, el aumento de los costos laborales, un entorno empresarial menos previsible y, de forma creciente, preocupaciones por la seguridad, que han llevado a muchas empresas a enviar empleados solos, sin acompañamiento familiar.
Más que un simple ajuste demográfico, el dato refleja un repliegue estratégico del capital humano japonés en China y un cambio profundo en la geografía de la diáspora japonesa.
⚖️ Marco legal y administrativo
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Registro consular obligatorio: los japoneses que permanecen en el extranjero más de tres meses deben inscribirse ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, base legal de estas estadísticas.
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Protección consular y deber de información: el Estado japonés evalúa riesgos de seguridad, estabilidad social y entorno político para emitir recomendaciones de viaje o residencia.
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Políticas corporativas de cumplimiento (compliance): muchas empresas japonesas, ante riesgos reputacionales y de seguridad, ajustan contratos de expatriación, limitando el traslado de familiares o reduciendo estancias largas.
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Contexto bilateral Japón–China: aunque no existe una prohibición legal para residir, el clima político y social influye indirectamente en decisiones privadas y empresariales.

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