Romper sin romper: la tradición que enseña a empezar el año con respeto y gratitud


📍Tōkyō  |  11 de enero



En muchas casas y templos de Japón, el 11 de enero se vive un momento silencioso pero cargado de simbolismo: el Kagami Biraki (鏡開き), literalmente “la apertura del espejo”. No se trata de romper un objeto, sino de compartir el kagami mochi —los dos pasteles de arroz redondos ofrecidos al dios del Año Nuevo (Toshigami-sama)— como gesto de agradecimiento y de deseo de salud para los meses que vienen.

Las manos, o a veces un pequeño mazo de madera, sustituyen al cuchillo: cortar estaría asociado al seppuku (suicidio ritual) y a la mala fortuna. Por eso no se dice “cortar” ni “romper”, sino “abrir”. El mochi se convierte luego en oshiruko (sopa dulce de frijol rojo) o zōni, y al comerlo se cree que uno recibe la fuerza espiritual del dios que habitó en él durante el Año Nuevo.

🌏¿Qué es el Kagami Biraki?

Es el día en que se baja el kagami mochi del altar doméstico (kamidana o butsudan) y se come en familia, agradeciendo la protección divina y pidiendo salud y buena fortuna.

 

¿Por qué no se usa cuchillo?

En la cultura samurái, cortar evocaba la muerte ritual. Por respeto, el mochi se “abre” con las manos o con un martillo de madera.

 

Significado de las palabras:

  • Kagami (鏡, espejo): simboliza armonía y perfección.
  • Biraki (開き, abrir): expansión, buenos comienzos, prosperidad.

 

Costumbre en comercios:

Tradicionalmente, los comerciantes abrían sus almacenes este día para pedir éxito en los negocios del año.

 

Variaciones regionales:

Aunque hoy se asocia al 11 de enero, en algunas zonas se hace el 4, y en regiones donde el Año Nuevo dura hasta el 15, el Kagami Biraki se celebra el 20.

 

Dato curioso:

En ciertos pueblos se “lee” el futuro según cómo se quiebre el mochi: muchas grietas auguran buena cosecha.



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