Trump anuncia compras exclusivas ‘Made in USA’ con fondos petroleros de Venezuela


📍Tokyo | 8 de enero


El anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre un nuevo acuerdo petrolero con Venezuela, condicionado a que los ingresos se destinen exclusivamente a la compra de productos “Made in USA”, marca un episodio significativo en la relación bilateral. Según el mensaje difundido por el propio mandatario, las compras abarcarían alimentos agrícolas, medicinas, dispositivos médicos y equipos para el sistema eléctrico venezolano. El énfasis no solo está en el comercio, sino en el compromiso político implícito: Caracas pasaría a considerar a Estados Unidos como su “socio principal”, una formulación cargada de simbolismo estratégico.

Este movimiento se inscribe en una lógica de diplomacia transaccional, donde el acceso a recursos energéticos y alivios económicos se vincula directamente a beneficios concretos para la economía estadounidense. Para Washington, el acuerdo refuerza la narrativa de “America First”, priorizando exportaciones nacionales, empleo interno y control de cadenas de suministro en sectores sensibles como energía, salud y alimentos. Para Venezuela, golpeada por años de crisis económica, sanciones y deterioro de infraestructura, la oferta representa una vía rápida para obtener insumos críticos, aunque a costa de limitar su margen de maniobra comercial.

El trasfondo histórico es clave para entender el alcance del anuncio. Desde 2017, las sanciones de Estados Unidos han condicionado severamente la capacidad venezolana de vender petróleo y acceder a mercados financieros. En los últimos años, estas restricciones han sido moduladas mediante licencias específicas, usadas como instrumento de presión y negociación. El nuevo planteamiento va un paso más allá: no solo permite ingresos petroleros, sino que canaliza su uso, alineando la recuperación parcial del sector energético venezolano con los intereses industriales y comerciales estadounidenses.

A nivel regional e internacional, el mensaje tiene implicancias más amplias. Señala a otros países que el acceso al mercado y a los alivios sancionatorios de EE. UU. puede venir acompañado de condiciones comerciales explícitas, reconfigurando equilibrios tradicionales y desplazando a proveedores europeos, asiáticos o latinoamericanos. Al mismo tiempo, abre un debate sobre soberanía económica, dependencia y costos a largo plazo para Venezuela, mientras consolida a Estados Unidos como un actor que combina poder energético, legal y comercial para moldear alianzas en un escenario global cada vez más competitivo.

 


Antecedentes

  • Sanciones y licencias: Desde 2017, EE. UU. impuso sanciones al sector petrolero venezolano, moduladas luego mediante licencias específicas que permitieron operaciones acotadas.

  • Intercambios condicionados: En etapas previas, Washington ha usado alivios parciales como incentivo para cambios políticos o compromisos económicos.

  • Dependencia energética: La infraestructura venezolana arrastra años de subinversión, lo que explica la prioridad en equipos eléctricos y de energía.

  • Doctrina “America First”: Trump ha defendido históricamente compras preferenciales y cadenas de suministro nacionales.

 


Marco legal

    • Derecho interno de EE. UU.:

      • International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) y National Emergencies Act: base para sanciones y excepciones.

      • Licencias del Departamento del Tesoro (OFAC): habilitan transacciones concretas bajo condiciones.

      • Reglas de contratación y comercio: no obligan a terceros países, pero condicionan el acceso a mercados y licencias estadounidenses.

    • Derecho internacional:

      • Principio de soberanía comercial de los Estados; acuerdos bilaterales pueden priorizar proveedores si ambas partes consienten.

      • Posibles tensiones con la OMC si se interpretan como discriminación, aunque las excepciones por seguridad suelen invocarse.

  • Derecho venezolano:

    • Requiere instrumentos administrativos para compras públicas y contratos energéticos; la exclusividad puede generar debate interno sobre competencia y costos.

 


Claves y efectos posibles

  • Para Venezuela: acceso a insumos críticos, pero menor diversificación de proveedores y potencial encarecimiento.

  • Para EE. UU.: impulso a exportaciones, empleo y palanca política en la región.

  • Para terceros: proveedores europeos, asiáticos o latinoamericanos podrían perder cuota en sectores sensibles.



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