Del silencio al rugido: el gol que nació de un rebote y encendió al estadio


📍Tōkyō | 17 de enero


El estadio guardó silencio por un segundo eterno cuando Michiwaki Yutaka tomó carrera para ejecutar el penal. Japón y Jordania se jugaban el pase a las semifinales de la Copa Asiática Sub-23, y en ese instante todo el peso del partido, del torneo y de la ilusión de un país parecía concentrarse en un solo disparo.

El portero jordano adivinó la dirección y logró tocar el balón. Por un momento, la esperanza japonesa se congeló. Parecía que el sueño se escapaba entre los guantes del arquero y que la oportunidad se había perdido para siempre.

Pero el fútbol, a veces, escribe historias que nadie puede prever. El balón, aún con vida, giró lentamente sobre el césped, avanzando como empujado por el destino, hasta cruzar por completo la línea de gol. Entonces, el silencio se rompió en un grito inmenso: era gol. Un gol de fortuna, sí, pero también de fe.

Ese instante cambió todo. La tensión se transformó en alegría, los rostros serios en sonrisas, y el alma del equipo japonés se llenó de energía. No fue solo un tanto más en el marcador: fue el símbolo de no rendirse, de creer incluso cuando todo parece terminado.

Gracias a ese momento, Japón logró clasificar a las semifinales del torneo, que se disputa en Arabia Saudita, una competencia que reúne a las mejores selecciones juveniles de Asia. Ahora, el equipo espera conocer a su próximo rival, que saldrá de otros duelos entre potencias como Corea del Sur, Australia, Uzbekistán o China.

Aunque este campeonato Sub-23 no entrega un boleto directo al Mundial de mayores, representa el futuro del fútbol japonés. Ese balón que giró lentamente hacia la red no solo dio un gol: dio esperanza, confianza y la certeza de que, incluso en el nivel más alto, la pasión y el destino todavía tienen la última palabra.

📜 Marco reglamentario


Según las Reglas de Juego de la FIFA (Regla 14 – El tiro penal):

  • El balón está en juego en el momento en que es pateado y se mueve claramente.
  • Si el balón rebota en el portero, el poste o el travesaño y continúa en movimiento, el ejecutor u otro jugador puede marcar gol mientras el balón no haya salido completamente del campo.
  • El gol es válido siempre que el balón cruce por completo la línea de meta entre los postes y por debajo del travesaño, incluso si lo hace tras un rebote o desvío.

Por tanto, aunque el arquero detenga inicialmente el disparo, si el balón sigue en juego y entra a la portería, el tanto es legal y válido.

 



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