Un sello pequeño, una ley grande: cómo se autoriza la propaganda que llega a la mano del votante


📍Tōkyō  |  30 de enero


En los días de campaña, cuando los barrios se llenan de rostros en blanco y negro y de consignas medidas al milímetro, una pregunta vuelve con frecuencia entre votantes y observadores extranjeros: ¿el material electoral japonés debe llevar un sello oficial del organismo electoral?

La respuesta, como suele ocurrir en Japón, es precisa y matizada. Los afiches electorales (ポスター) —los que se ven alineados en paneles públicos frente a estaciones y escuelas— no llevan un “sello” visible de la comisión electoral. Su legitimidad no se marca con tinta, sino con ubicación y forma: solo pueden colocarse en los tableros habilitados por la autoridad local, en un tamaño exacto y durante un periodo estrictamente delimitado por la Ley de Elección de Cargos Públicos (公職選挙法). El control es espacial y temporal, no gráfico.

Distinto es el caso de los folletos y volantes (ビラ) que llegan a las manos del elector. Aquí, la ley sí exige una señal de autorización: un pequeño sello o marca oficial emitida por la comisión electoral local, que certifica que ese material cuenta con permiso para ser distribuido durante la campaña. Además, el impreso debe indicar claramente quién es el responsable de su emisión y quién lo imprimió. No es un adorno burocrático: es la llave que permite repartir papel sin cruzar la línea de la ilegalidad.

La lógica detrás de esta diferencia revela el estilo japonés de control electoral. Los afiches se regulan por el espacio —solo existen donde el Estado los autoriza—; los folletos, por la trazabilidad —solo circulan si se puede identificar a su responsable y su autorización—. En ambos casos, el objetivo es el mismo: evitar la propaganda desbordada y mantener la igualdad entre candidatos.

Desde el punto de vista institucional, la supervisión recae en las comisiones electorales locales, bajo lineamientos del Ministerio del Interior y Comunicaciones (総務省).  No hay grandes sellos visibles ni marcas llamativas en los afiches; hay, en cambio, una arquitectura silenciosa de reglas que ordena cada gesto de la campaña.

Así, en Japón, la legalidad electoral no siempre se ve, pero siempre está. Un panel vacío fuera de plazo o un volante sin sello dicen tanto como un discurso: en la política nipona, incluso el papel aprende a respetar el orden.

 

Marco legal

Punto clave: bajo la Ley de Elección de Cargos Públicos, (公職選挙法), los afiches no llevan sello visible, pero los folletos sí deben portar una marca oficial para poder circular legalmente durante la campaña.

Kanji

Rōmaji

Traducción / Alcance

公職選挙法

Kōshoku Senkyohō

Ley de Elecciones Públicas. Norma central que regula campañas, propaganda, periodos y sanciones.

選挙運動

Senkyō undō

Actividad electoral durante el periodo oficial de campaña. Solo se permiten medios y formatos expresamente autorizados.

政治活動

Seiji katsudō

Actividad política fuera del periodo de campaña; más restrictiva si menciona o promueve candidatos.

選挙管理委員会

Senkyō kanri iinkai

Comisión Electoral (local). Autoriza, supervisa y fiscaliza materiales y actos de campaña.

ポスター掲示場

Posutā keijiba

Panel oficial de afiches. Único lugar permitido para pegar carteles electorales.

ビラ

Bira

Volantes / folletos. Su distribución requiere autorización y marca/sello oficial.

 

Términos clave de la noticia

Español 

Kanji / Rōmaji

Qué significa en la práctica

Afiches electorales

ポスター / Posutā

Sin sello; controlados por ubicación (paneles oficiales), tamaño y periodo.

Folletos autorizados

ビラ / Bira

Con sello o marca oficial; deben indicar responsable e imprenta.

Periodo oficial

選挙期間 / Senkyō kikan

Ventana temporal estricta; fuera de ella rigen límites más duros.

Responsable de emisión

発行責任者 / Hakkō sekininsha

Nombre y dirección obligatorios en impresos.

Fiscalización

取締り / Torishimari

Retiro de material, advertencias y sanciones si hay infracción.

 



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