Un comentario presidencial y miles de reacciones: celulares, delito y redes en Colombia
📍Bogotá| 30 de diciembre
En Colombia, una declaración del presidente Gustavo Petro encendió de nuevo el debate sobre la seguridad ciudadana: al referirse al fenómeno del robo de celulares, afirmó que algunos jóvenes delinquen “por amor”, con la intención de regalar el teléfono a la novia. La frase se viralizó en redes sociales casi de inmediato y fue recibida con fuertes críticas, elogios y amplios debates en la opinión pública nacional.
La reacción fue polarizada. Sectores de la oposición y muchos ciudadanos afectados por la inseguridad rechazaron el comentario, considerándolo una trivialización de un problema real que enfrenta la sociedad bogotana día tras día. Usuario tras usuario en plataformas como X y TikTok compartieron experiencias personales de asaltos y hurtos, acusando al mandatario de no comprender el impacto de la violencia urbana. Para muchas víctimas, que han sufrido pérdidas materiales o ataques en la calle, el comentario sonó fuera de lugar. Por otro lado, simpatizantes y algunos analistas sociales defendieron a Petro, argumentando que su intención era señalar las causas estructurales del delito —como la pobreza, la falta de oportunidades y la desigualdad social— más que justificar los hechos delincuenciales.
El contexto en la capital, Bogotá, añade una dimensión concreta a la controversia. El hurto de celulares se mantiene entre los delitos más reportados, con cifras que reflejan tanto un volumen elevado como una percepción de inseguridad persistente. En lo que va del año 2025 se han registrado decenas de miles de denuncias por hurto de dispositivos móviles en la ciudad, con estimaciones que rondan los 18 000 casos en los primeros meses del año, afectando principalmente localidades como Chapinero, Suba, Engativá, Usaquén y Kennedy.
Expertos y autoridades destacan que, aunque algunas estadísticas oficiales señalan reducciones moderadas en ciertos tipos de hurtos respecto a años anteriores gracias a estrategias policiales integradas, el robo de celulares sigue siendo un síntoma de una inseguridad ciudadana más amplia y de la sensación de vulnerabilidad que viven muchos habitantes.
La polémica de la frase presidencial se enmarca, así, en un país donde la seguridad pública es tanto una preocupación diaria como un tema recurrente en la agenda política. Entre memes, críticas y análisis, la discusión social refleja una tensión entre interpretar los delitos como fenómenos sociales o como fallas estrictas del orden y control, y cómo un comentario puede encender una conversación nacional sobre violencia, juventud y las realidades urbanas de Colombia.

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