Otra noche inquieta: sismo sacude viviendas mientras la ciudad intentaba descansar
📍 Tōkyō / 7 de febrero
La noche del sábado , cuando muchas familias ya se encontraban en casa y el ritmo urbano comenzaba a apagarse, un temblor breve pero perceptible recorrió silenciosamente el centro de Japón. A las 20:01, un sismo con magnitud 4.1 tuvo como epicentro la zona de Yamanashi oriental – Fuji Cinco Lagos, a unos 20 kilómetros de profundidad, según informó la Agencia Meteorológica de Japón.
El movimiento fue seco y corto, sin daños reportados ni interrupciones graves, pero lo suficiente para que vajillas tintinearan, lámparas se balancearan levemente y más de una persona levantara la vista del teléfono con gesto de alerta. La intensidad máxima alcanzó shindo 3, principalmente en Kanagawa occidental y en la zona de Fuji Kawaguchiko, en Yamanashi.
En Yamanashi, el sismo se sintió con mayor claridad en Fuji Kawaguchiko, donde residentes reportaron una sacudida clara, aunque sin pánico. En Kanagawa, localidades como Yamakita registraron también shindo 3, mientras que amplias áreas —incluyendo Odawara, Atsugi, Hadano, Fujisawa, Yokohama y otras ciudades— percibieron intensidades de shindo 1 y 2, generando una sensación de “algo se movió, pero ya pasó”.
El temblor no generó riesgo de tsunami, un dato que rápidamente aportó tranquilidad en redes sociales y aplicaciones de alerta sísmica. En prefecturas vecinas como Shizuoka, Tokio, Saitama, Gunma y Nagano, el movimiento fue leve, casi anecdótico, aunque suficiente para recordar la constante presencia de la actividad sísmica en la vida cotidiana japonesa.

Más allá de los números, el sismo dejó una escena conocida: mensajes cruzados de “¿lo sentiste?”, televisores encendidos brevemente para confirmar información y ese silencio posterior que llega cuando todo vuelve a su sitio. Japón no se detuvo, pero sí hizo una pausa mínima, casi instintiva, para verificar que todo estaba en orden.
Este evento, moderado y sin consecuencias, vuelve a subrayar una realidad compartida: incluso en noches tranquilas, la tierra puede moverse sin aviso. La recomendación oficial se mantiene —revisar rutas de evacuación, asegurar muebles y mantener la calma—, no desde el miedo, sino desde la convivencia cotidiana con la naturaleza que define a este país.
Sobre el Monte Fuji
Monte Fuji es un volcán, y no uno cualquiera: es un volcán activo 🌋.
Es un estratovolcán (volcán de forma cónica, capas de lava y ceniza) situado en el centro de Japón, entre las prefecturas de Shizuoka y Yamanashi.
¿Por qué se considera activo?
Porque no está extinguido.
Su última erupción fue en 1707, conocida como la erupción Hōei. Desde entonces no ha vuelto a entrar en erupción, pero sigue teniendo actividad volcánica interna y está bajo vigilancia constante.
Datos clave para entenderlo mejor
•🌋 Tipo: Estratovolcán
•⏰ Última erupción: Año 1707 (hace más de 300 años)
•📏 Altura: 3.776 metros (la montaña más alta de Japón)
•🔍 Estado actual: Activo (en reposo prolongado)
•🧭 Contexto geológico: Está sobre el encuentro de varias placas tectónicas, lo que explica la relación entre sismos frecuentes y vulcanismo en la zona.
¿Hay peligro inmediato?
No. Un volcán activo no significa que vaya a erupcionar pronto. En Japón, la clasificación “activo” se basa en criterios científicos a largo plazo. El Fuji es uno de los volcanes más monitoreados del país, con sensores sísmicos, GPS y mediciones de gases.
En resumen
El Monte Fuji duerme, pero no está muerto.
Forma parte del paisaje, la cultura y también de la realidad geológica con la que Japón convive día a día.
De interés…


Todos son movimientos de la Tierra, pero la intensidad y el contexto cambian el nombre que usamos. Un “temblor” puede ser un “sismo leve”, pero si causa muchos daños, la gente lo llamará “terremoto”.
NOTA: Teniendo en cuenta que Japón se ubica en el cinturón de fuego del Pacifico, reportaremos los sismos con Shindo (intensidad) 3 o superior.

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