Desde la guerra hasta el dohyo: el rugido de Aonishiki que conmovió a Japón


📍Tōkyō  |  25 de enero


En el corazón de Tokio, bajo la cúpula del Ryōgoku Kokugikan, el silencio se rompió en un estallido de emoción. Danylo Yavhusishyn, conocido en el dohyo como Aonishiki, volvió a escribir historia al conquistar su segundo título consecutivo, confirmando que su ascenso meteórico en el sumo no es un milagro fugaz, sino destino en construcción.

Con apenas 21 años, el joven que huyó de la guerra en Ucrania hace tres años se coronó en el New Year Grand Sumo Tournament. Ya en noviembre había sorprendido al país al ganar el Kyushu Grand Sumo Tournament, convirtiéndose en el primer ucraniano campeón del sumo profesional. Aquella hazaña lo impulsó, en tiempo récord tras debutar en julio de 2023, al rango de ōzeki, la segunda jerarquía más alta del deporte ancestral.

El torneo recién concluido fue una prueba de nervios de acero: 12 victorias y 3 derrotas lo llevaron a un desempate dramático contra el japonés Atamifuji. Arrinconado, con el peso del rival empujándolo al borde, Aonishiki encontró un segundo eterno para cambiarlo todo: un kubinage de izquierda, limpio y feroz, que lanzó a su oponente sobre la arena. El Kokugikan explotó.

“Pude ganar gracias a ustedes”, dijo Aonishiki, con un japonés fluido que también cuenta su propia travesía. Prometió ir más lejos, hacerlo mejor. Y el horizonte ya asoma: en marzo, en Osaka, buscará el triplete en el Spring Grand Sumo Tournament. Una nueva victoria lo pondría a las puertas del yokozuna, una cima que ningún europeo ha alcanzado jamás.

La historia pesa tanto como el mawashi. Nacido en el centro de Ucrania, empezó a practicar sumo a los siete años, fue campeón nacional a los 17, evitó por meses el reclutamiento tras la invasión rusa y pasó por Alemania antes de llegar a Japón sin saber el idioma. Sus padres se quedaron en Europa; él eligió el dohyo. Hoy es el cuarto europeo ōzeki —tras Estonia, Bulgaria y Georgia— y el segundo profesional ucraniano, siguiendo los pasos de Serhii Sokolovskyi, conocido como Shishi.

Entre golpes, rituales y silencios, Aonishiki no solo gana combates: redefine lo posible. Japón lo escucha. El mundo lo mira. Y el dohyo, una vez más, recuerda que también es refugio y promesa. 🏆🇯🇵🇺🇦

 



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