Elecciones anticipadas en Japón: confianza aún mayoritaria, pero ya no intacta


📍Tōkyō | 26 de enero


El pulso del país dio un leve pero significativo vuelco. Según la encuesta nacional realizada por Mainichi Shimbun los días 24 y 25, el respaldo al gabinete de  Takaichi Sanae cayó diez puntos en apenas un mes. Del sólido 67 % registrado en diciembre, la aprobación descendió al 57 %, marcando el primer retroceso desde la formación del gobierno en octubre. Al mismo tiempo, la desaprobación escaló del 22 % al 29 %. No es un derrumbe, pero sí una señal: la confianza ya no es inquebrantable.

El dato pesa más por su simbolismo que por su magnitud. Takaichi, primera mujer en la historia en llegar al cargo de primera ministra y presidenta del Partido Liberal Democrático”], había mantenido durante meses un apoyo alto y estable, casi inédito en un arranque de mandato. Ese equilibrio, sostenido entre expectativas y firmeza, muestra ahora su primera grieta. En la política japonesa, donde los cambios suelen ser graduales, un descenso así se siente como un susurro que atraviesa los pasillos del poder.

El contexto político es complejo. Tras la salida del Komeito de la coalición, el gobierno se sostiene con una fórmula poco común: el Nippon Ishin no Kai no ocupa carteras ministeriales, pero respalda al Ejecutivo mediante un acuerdo programático desde fuera del gabinete. En medio de esa reconfiguración, el pasado 23 de enero la primera ministra optó por un movimiento arriesgado: disolver la Cámara de Representantes y convocar elecciones. “La forma del gobierno ha cambiado; he decidido preguntar directamente al pueblo”, explicó.

La campaña ya tiene fechas marcadas con tinta firme. La elección se anunciará oficialmente el día 27 y la votación se celebrará el 8 de febrero. Será una prueba directa no solo para la estrategia de Takaichi, sino para su narrativa: la de una líder que busca legitimarse de nuevo en las urnas en un momento de transición política y emocional para el país.

La encuesta que reveló este cambio se realizó mediante el sistema digital “d Survey”, utilizando la plataforma de miembros del d Point Club de NTT Docomo. De una población objetivo de unos 77 millones de adultos en todo el país, se seleccionó una muestra aleatoria; 2.048 personas respondieron de forma válida. Detrás de los porcentajes hay pantallas de teléfonos, gestos cotidianos y opiniones silenciosas que, sumadas, comienzan a dibujar el nuevo clima político.

Japón no ha retirado su confianza, pero la ha matizado. En esa diferencia —entre el apoyo pleno y la duda incipiente— se juega ahora el destino del gobierno. Las próximas semanas dirán si esta caída es solo una oscilación pasajera… o el inicio de un cambio más profundo en el ánimo nacional.

 




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