Moda, memoria y tenis: la puesta en escena que marcó el Australian Open
📍Melbourne | 21 de enero
La japonesa Osaka Naomi volvió a convertirse en el centro absoluto de las miradas en su debut del Australia Open y esta vez no fue únicamente por su tenis. Antes de que la pelota comenzara a rodar en Melbourne Park, la campeona irrumpió en la pista principal con un atuendo tan enigmático como poético, transformando su ingreso en una auténtica performance visual que ya se perfila como una de las imágenes icónicas del torneo.
En lo estrictamente deportivo, Osaka superó a la croata Antonia Ruzić por 6-3, 3-6 y 6-4, sellando su pase a la siguiente ronda, donde enfrentará a la rumana Sorana Cîrstea.
Sin embargo, el resultado quedó momentáneamente en segundo plano frente a la fuerza simbólica de su vestimenta: una túnica turquesa inspirada en una medusa, acompañada por pantalones blancos, un sombrero de ala ancha y un paraguas, ambos coronados por delicadas mariposas.
Ganadora del Australian Open en 2019 y 2021, Osaka explicó tras el partido el sentido íntimo de su elección estética. “Está inspirado en una medusa. Estoy muy agradecida de poder hacer lo que me gusta”, señaló, agradeciendo públicamente al diseñador Robert Wun creador del atuendo. Las mariposas no fueron un detalle al azar: evocan un recuerdo muy personal ocurrido en este mismo escenario en 2021, cuando una mariposa se posó sobre su rostro durante un partido ante Ons Jabeur, una imagen que dio la vuelta al mundo.
Fiel a su estilo reflexivo y creativo, Osaka también trasladó este relato a sus redes sociales. En Instagram tituló su publicación “From the sea of imago”, una frase que enlaza transformación, memoria y renacimiento. La referencia no pasó desapercibida: “imago” alude a la etapa final de la metamorfosis de un insecto, un concepto que dialoga tanto con las mariposas como con su propio recorrido personal y deportivo.
A sus 28 años y ubicada actualmente en el puesto 17 del ranking WTA, Osaka demostró que su regreso a los grandes escenarios no solo busca victorias, sino también sentido. El vestido —cuya idea nació mientras le leía un cuento a su hija Shai, de dos años— funcionó como una declaración silenciosa: el tenis también puede ser arte, narrativa y emoción. Y en Melbourne, una vez más, Naomi Osaka logró que el mundo mirara más allá del marcador.
”Tendencia en redes”
“Cuando estaba jugando hoy, simplemente me dije: ‘Mantén la cabeza en el camino… si ella te gana, pues qué mala suerte. Pero bueno, al menos estás siendo tendencia en Twitter’.”

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