La automotriz seguirá operando en alquiler: un símbolo que se resiste a caer
📍Kanagawa, 6 de noviembre
La emblemática sede central de Nissan Motor Co. en Yokohama, símbolo de su renacimiento tras la crisis de 2009, cambiará de dueño.
La automotriz japonesa anunció la venta del edificio y los terrenos de su sede por 970 mil millones de yenes (unos 6.3 mil millones de dólares) a una compañía respaldada por inversionistas taiwaneses del sector de autopartes.
Pese a la venta, Nissan seguirá operando en el mismo lugar mediante un contrato de arrendamiento, asegurando la continuidad de sus actividades administrativas y de desarrollo.
La medida forma parte del nuevo plan de reestructuración financiera, que busca estabilizar las cuentas de la empresa ante un panorama complicado: para el ejercicio fiscal 2025, se proyecta una pérdida operativa de 275 mil millones de yenes.
El dinero obtenido de la operación se destinará a renovar instalaciones, invertir en inteligencia artificial y acelerar la digitalización, pilares con los que la compañía espera mejorar su eficiencia y competitividad global.
Desde 2009, la sede de Yokohama se había convertido en un símbolo del renacer de Nissan tras la era de Carlos Ghosn. Hoy, su venta refleja un momento de introspección: la necesidad de desprenderse incluso de sus íconos para poder sobrevivir en un mercado en transformación, dominado por la electrificación y la competencia asiática.
🧩 Marco económico y estratégico
La venta del inmueble se enmarca en una estrategia más amplia de “activos inteligentes” que varias empresas japonesas están adoptando para liberar capital inmovilizado. Nissan, en particular, busca reducir su deuda, optimizar su estructura corporativa y reconcentrar recursos en innovación tecnológica.
El hecho de que el comprador tenga capital taiwanés también subraya el papel creciente de los inversionistas asiáticos en la reconfiguración de la industria automotriz japonesa.
En paralelo, la automotriz enfrenta desafíos estructurales: la lenta recuperación postpandemia, la presión de Tesla y BYD en el sector eléctrico, y la necesidad de redefinir su identidad corporativa tras años de turbulencias internas.

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