Critican que no Exigir Japonés a los Inmigrantes Causa un Deterioro Social Mayor que su Costo de Enseñanza
📍Tokyo | 15 de diciembre
El país del sol naciente se acerca a un punto de inflexión. Con la población extranjera rozando ya el 3% del total, el debate sobre la integración y la convivencia (kyōsei) de los recién llegados ha pasado de ser una discusión académica a una urgencia nacional. La clave de esta integración, según analistas y funcionarios, reside en una sola palabra: japonés.
Un estudio reciente del grupo de expertos del exministro de Justicia, Suzuki Keisuke, que vislumbra un futuro con un «10% de extranjeros», ha puesto el foco en la necesidad crítica de garantizar la comprensión cultural y, sobre todo, lingüística.
El informe sugiere que, para evitar la formación de «sociedades dentro de la sociedad» (como se observa entre comunidades específicas, como los kurdos en Kawaguchi o algunos grupos de becarios), el gobierno debería considerar imponer y financiar cursos de japonés antes del ingreso al país. Una medida que espeja el modelo de integración obligatoria y financiada por el Estado que ya aplica Alemania.
🇯🇵 Un mosaico de requisitos lingüísticos
Actualmente, el panorama legal japonés es un mosaico. Mientras algunas visas exigen un nivel de japonés, otras no piden requisito alguno, creando brechas significativas en la capacidad de los residentes para interactuar con la sociedad nipona.
Por ejemplo, la visa de «Habilidades Especificadas 1» (特定技能1号, Tokutei Ginō 1-gō), destinada a cubrir la grave escasez de mano de obra, requiere un nivel de japonés equivalente al N4 del Examen de Aptitud del Idioma Japonés (JLPT). Este nivel, según las equivalencias comparadas con el Marco Común Europeo de Referencia (CEFR) y la certificación local Eiken (英検), se sitúa entre un nivel de secundaria elemental y un nivel de graduado de secundaria (Eiken Pre-2 a 2).
Sin embargo, en el mismo esquema, los conductores de autobús, taxi y el personal ferroviario requieren un N3 (equivalente a Eiken 2), destacando la necesidad de mayor competencia por motivos de seguridad y servicio.
🚫 El peligro de la «Sociedad Aislada»
La falta de requisito de japonés es particularmente notable en las visas de estatus familiar, y en las condiciones de aquellos que tienen el estatus de «Actividad Específica» (特定活動), como los solicitantes de asilo o aquellos en proceso de deportación.
El texto señala el caso de los kurdos de nacionalidad turca en Kawaguchi, donde cerca de 1,400 de los 2,100 residentes pertenecen a esta categoría sin requisito de idioma. La consecuencia, según los expertos, es la auto-segregación: comunidades enteras viven y trabajan juntas, sin la necesidad de aprender japonés, lo que lleva a la formación de «sociedades dentro de la sociedad».
En un intento por cerrar esta brecha, el nuevo sistema de empleo formativo, «Ikusei Rōdō» (育成就労), que reemplazará al programa de formación técnica a partir de 2027, exigirá el nivel más básico, N5 (equivalente a Eiken 3).
Mientras el gobierno planea la llegada de más extranjeros, el dilema es claro: ¿Se limitará Japón a ser un país de residentes temporales o está dispuesto a financiar y obligar la formación lingüística necesaria para construir una auténtica sociedad de convivencia? La respuesta, según las propuestas, podría estar en los presupuestos nacionales.
🏛️ Marco Legal y Visados Mencionados
El artículo se basa en información del Ministerio de Justicia / Agencia de Servicios de Inmigración y Residencia (出入国在留管理庁, Shutsunyūkoku Zairyū Kanri-chō) y propuestas de estudio.
El principal marco regulatorio es la Ley de Control de Inmigración y Reconocimiento de Refugiados (出入国管理及び難民認定法) y sus regulaciones asociadas a los distintos estatus de residencia (Zairyū Shikaku).





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