El sueño de ser entrenador Pokémon ya tiene dirección en Tokio


📍Tōkyō | 26 de enero


No es un parque al que se entra: es un mundo al que se cruza caminando, como quien vuelve a una infancia que nunca se fue del todo. En Inagi, a un costado de Yomiuri Land, los pasos se vuelven más lentos y la mirada más atenta. Entre árboles, senderos irregulares y colinas suaves, el visitante deja de ser espectador para convertirse, por un momento, en entrenador. Así se presenta Poképark Kanto, el primer parque temático al aire libre y permanente dedicado al universo de Pokémon, que abrirá oficialmente sus puertas el 5 de febrero.

El parque fue mostrado este 26 de enero a la prensa, pero la sensación no fue la de una inauguración técnica, sino la de una invitación emocional. Aquí no hay pantallas que lo expliquen todo: hay caminos que se recorren. Más de 600 Pokémon “habitan” este espacio diseñado para caminar, observar y descubrir, como en los juegos originales. El silencio del bosque, el crujir del suelo, el leve desnivel del terreno: todo está pensado para que la experiencia sea física, casi íntima.

Poképark Kanto se divide en tres grandes áreas: la entrada, el bosque y la ciudad. El corazón del parque es el Pokémon Forest, un sendero de casi 500 metros donde los visitantes atraviesan hierba alta, pendientes y claros entre árboles. Allí, los Pokémon no se exhiben: conviven. Corren, comparten bayas, se esconden, reaparecen. El diseño invita a observar con paciencia, como quien aprende a leer la naturaleza más que a consumirla.

Al salir del bosque, el ambiente cambia. Kayatsuri Town abre el espacio a la convivencia: tiendas de recuerdos, restaurantes y atracciones suaves como un carrusel que gira sin prisa. Aquí la emoción se vuelve colectiva. Familias, parejas y niños se detienen cuando aparecen Pikachu y Eevee en un desfile que no busca grandilocuencia, sino cercanía. No hay gritos ensayados: hay sonrisas espontáneas.

Las entradas se ofrecen en tres modalidades, pero la más completa —el Elite Trainers Pass— permite el acceso libre a todas las áreas sin horarios restringidos. Su precio parte desde 14.000 yenes para adultos y 11.000 yenes para niños, una cifra elevada, sí, pero que apunta a algo más que una visita: una jornada de inmersión total.

Desde la organización, el mensaje es claro y sencillo. “Queremos que la gente sienta que está viviendo una aventura como un entrenador Pokémon”, explica el equipo de relaciones públicas del parque. Y quizá ahí esté la clave: Poképark Kanto no busca deslumbrar con tecnología ni competir con los grandes parques urbanos. Busca algo más difícil: recrear la sensación de salir a explorar, de mirar el mundo con curiosidad, de caminar sin prisa y dejar que la imaginación haga el resto.

En un Japón que avanza rápido y mide cada minuto, este nuevo parque propone algo casi contracultural: detenerse, observar y volver a creer —aunque sea por unas horas— que el mundo todavía es un lugar lleno de criaturas esperando ser descubiertas.

 



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