Una grabación de adhan en un santuario abre discusión sobre religión, normas sociales y posibles sanciones


📍Tōkyō | 29 de mayo


Una publicación difundida en redes sociales acusa a un grupo o persona musulmana de haber entonado en voz alta el adhan, llamado islámico a la oración, dentro o cerca de Namikiri Jinja, un pequeño santuario situado en una cueva dentro del recinto de Udo Jingu, en la ciudad de Nichinan, prefectura de Miyazaki. Según la información turística oficial de Miyazaki, Namikiri Jinja se encuentra en una zona rocosa y marítima, con un ambiente considerado místico, silencioso y de oración; además, forma parte del área de Udo Jingu, uno de los santuarios más conocidos del sur de Kyushu. El caso ha generado fuerte rechazo en redes porque muchos usuarios japoneses consideran que realizar una expresión religiosa ajena en voz alta dentro de un espacio sagrado sintoísta puede interpretarse como una falta de respeto. Sin embargo, hasta el momento no encontré una confirmación oficial de la policía, del santuario o de medios principales japoneses sobre una denuncia formal o sanción concreta, por lo que debe tratarse como una polémica viral no plenamente verificada.


Contexto para residentes extranjeros en Japón

En Japón, los santuarios sintoístas y templos budistas no son solo lugares turísticos. Son espacios de oración, tradición familiar, rituales, silencio y respeto comunitario. Por eso, aunque una persona tenga libertad religiosa, se espera que no realice actos ruidosos, invasivos o ajenos al carácter del lugar sin autorización. El problema no es “ser musulmán”, “rezar” o pertenecer a otra religión; el punto central es hacer una práctica religiosa visible o sonora dentro de un espacio sagrado de otra tradición, especialmente si puede molestar a visitantes o administradores del recinto.

Para los extranjeros residentes o turistas, la regla práctica es sencilla: en santuarios, templos, cementerios, memoriales y lugares religiosos de Japón, se debe hablar bajo, no bloquear el paso, no grabar de forma invasiva, no tocar objetos rituales sin permiso y no realizar ceremonias, cantos o performances sin autorización.

 
 

 
 


Marco legal y sanciones en Japón

El posible marco legal aplicable es el Artículo 188 del Código Penal japonés, que regula los delitos relacionados con lugares de culto y ceremonias religiosas. La traducción oficial japonesa al inglés señala que una persona que profane públicamente un santuario, templo, cementerio u otro lugar de culto puede ser castigada con pena de prisión de hasta 6 meses o multa de hasta 100.000 yenes; además, quien interfiera con una ceremonia religiosa, sermón, culto o funeral puede recibir hasta 1 año de prisión o multa de hasta 100.000 yenes.

En términos sencillos: cantar, gritar, grabar, hacer una demostración religiosa o realizar un acto considerado ofensivo dentro de un santuario no siempre será delito automáticamente, pero podría ser investigado si se considera una conducta pública irrespetuosa hacia un lugar de culto, o si interrumpe una ceremonia o el funcionamiento normal del recinto. También podrían aplicarse normas internas del santuario, expulsión del lugar, advertencia policial o denuncias por obstrucción si hubo molestias concretas.


Términos clave

Japonés Rōmaji Español
神社 jinja santuario sintoísta
鵜戸神宮 Udo Jingū Santuario Udo Jingu
波切神社 Namikiri Jinja Santuario Namikiri
礼拝所 reihaijo lugar de culto
礼拝所不敬罪 reihaijo fukeizai delito de falta de respeto a un lugar de culto
説教等妨害罪 sekkyō-tō bōgai-zai delito de interferencia en ceremonia religiosa
アザーン azān llamado islámico a la oración
迷惑行為 meiwaku kōi conducta molesta o perturbadora
宗教的配慮 shūkyōteki hairyo consideración religiosa
文化的マナー bunkateki manā modales culturales

Lectura social del caso

Este episodio toca una herida sensible en Japón: la convivencia entre turismo, inmigración, libertad religiosa y respeto a las costumbres locales. Japón no prohíbe que las personas extranjeras practiquen su religión, pero la sociedad japonesa valora mucho el contexto, el silencio y la armonía del lugar. Por eso, un acto que para una persona puede ser una expresión de fe, para otra puede sentirse como una invasión simbólica si ocurre dentro de un santuario ajeno.

La clave para evitar conflictos es el respeto mutuo: así como no sería apropiado gritar una oración sintoísta dentro de una mezquita sin permiso, tampoco es adecuado realizar un llamado religioso islámico dentro de un santuario japonés sin autorización.

 



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